La Reserva Federal (Fed) inició ayer 28 de abril, su reunión de dos días, en la que se espera que los responsables políticos mantengan las tasas de interés sin cambios, mientras los efectos de la guerra con Irán sobre los precios de la energía y las cadenas de suministro se extienden por la mayor economía del mundo.
Se prevé que esta reunión sea la última de Jerome Powell como presidente del banco central estadounidense, un mandato durante el cual el presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, le ha insultado y criticado con frecuencia a lo largo del último año.
El viernes, el Departamento de Justicia de Trump anunció que abandona una investigación penal contra Powell por sobrecostos en un proyecto de renovación de un edificio.
El caso ha sido un punto de fricción clave, y Powell ha calificado la investigación de táctica de presión para influir en la independencia de la Fed en materia de política de fijación de tasas.
Los responsables de la Fed tienen previsto mantener las tasas estables en un rango entre 3.50 y 3.75%, prolongando así la pausa en los recortes de réditos desde principios de año.
El banco central de EU tiene el doble mandato de mantener la inflación en su objetivo a largo plazo de 2.0% y garantizar el máximo empleo.
Sin embargo, la inflación estadounidense se ha disparado muy por encima de ese nivel durante años. Inicialmente se disparó durante la pandemia, pero los precios no se han estabilizado desde entonces, lo que ha dejado a los consumidores muy afectados por años de alza de precios superiores a lo esperado.
En marzo, la inflación al consumo subió bruscamente hasta 3.3% anual, impulsada por el aumento de los precios de la energía como consecuencia de la guerra con Irán.