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El Financiero 01 May, 2026 10:15

Narco y México

La solicitud de detener, con fines de extradición, al Gobernador Rubén Rocha Moya, al Senador Inzunza y a otros ocho servidores públicos, ha sido una bomba en la relación entre México y EE. UU. Este asunto apenas empieza; aún no sabemos cómo terminará. No tiene nada que ver con Maru Campos ni con la CIA. Desde luego, la renegociación del T-MEC ya estaba bajo presión, pero sin duda estos hechos agregan más.

Para Morena, el tema causará divisiones entre los radicales que buscarán proteger a los acusados y quienes estiman que un rompimiento con EE. UU. es grave para nuestro país en términos de inversión, exportaciones, relaciones financieras, turismo, energía, gas y electricidad, entre otros.

Claudia Sheinbaum concentra el poder: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, además de las fuerzas armadas; y el proceso de extradición debe seguir varios pasos, todos los cuales controla la Presidente. Así, las presiones que seguramente enfrenta deben ser terribles. La duda es cuál será su decisión. Debe seguirse el proceso para que primero detenga a los acusados y, en 60 días, se presenten las pruebas para proceder a la extradición, si se justifica.

EE. UU. ha tomado el camino del procedimiento jurídico que corresponde y no ha actuado bajo condiciones que puedan afectar nuestra soberanía. Si Sheinbaum no lo entiende y piensa que México debe actuar en su territorio, bajo sus leyes, para combatir la corrupción, es porque en realidad lo que prevalece es la impunidad. Y si EE. UU. pide la extradición es porque los delitos afectan a su población. Más de 200 mil muertos por fentanilo es, sin duda, una crisis. Desde tiempo atrás ya se viene hablando de que se debe combatir binacionalmente el narcotráfico.

La decisión del gobierno norteamericano de clasificar a los cárteles como terroristas implica que hay complicidad de quienes los protegen. Hay temor en Morena porque Rocha Moya ya insinuó que, si cae, hablará de las redes que operan con el narco. En redes sociales incluso se ha llegado a afirmar que probablemente pudiese fallecer Rocha Moya, pues, si lo extraditan y declara, hará más vulnerables a los narcopolíticos. Hay quienes afirman que, si Claudia se niega a cooperar aun cuando existan pruebas y se inclina por proteger a los narcopolíticos, ella misma corre riesgos al romper con EE. UU. Si decide extraditar a Rocha y a los coacusados, romperá con grupos de Morena y deberá trabajar cada vez más en coordinación con EE. UU.

A los mexicanos, por historia y cultura, no nos simpatizan los norteamericanos; pero en esta coyuntura, pese al rechazo a Trump, hay apoyo a las acciones emprendidas por EE. UU., porque estamos hartos de estar secuestrados por los grupos criminales y de la impunidad con la que se conducen. Si bien Claudia puede explotar la vena de nuestra soberanía, lo cierto es que esta no se valora cuando la mayor parte del territorio nacional está controlada por los cárteles. Así que, aun con apoyos sociales y control mediático, Claudia debe tomar una decisión que no tiene que ver con su popularidad, sino con el país y su destino.

Claramente, la petición de extradición será seguida de más acciones; si no se resuelve jurídicamente conforme a derecho, habrá consecuencias. Y es que son varios frentes. El contralmirante Fernando Farías, si se extradita de Argentina a México, corre peligro de muerte, porque la Marina hizo su propio cártel. Qué decir de Adán Augusto, que creó su propio cártel, La Barredora. Es decir, no solo había alianzas entre los cárteles y los políticos: había servidores públicos que ya eran narcopolíticos.

Por eso, hoy Claudia debe proteger a México, no a los delincuentes; no puede ser cómplice. Sin duda en Morena habrá divisiones, lo cual puede incluso poner en riesgo a la 4T y a su líder AMLO, quien entregó al país con sus “abrazos, no balazos”. Ella es nuestra Presidente y juró cuidarnos. Difícil cómo instrumentará su decisión. Pero tendrá el apoyo de la mayoría de los mexicanos si asume su papel de Jefa de Gobierno. Romper la impunidad, recuperar libertades, recomponer el Estado de derecho y proteger a mexicanos y norteamericanos es el camino a seguir.

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