MORELIA, Mich., 4 de mayo de 2026. – La escalada de tensión y violencia en Medio Oriente volvió a estremecer a las comunidades libanesas y cristianas en el mundo, luego de nuevos episodios de ataques y confrontaciones que han golpeado al Líbano, país históricamente marcado por conflictos armados, divisiones políticas y disputas geopolíticas regionales.
En ese contexto, el Consejo Nacional de la Unión Maronita de México emitió un pronunciamiento oficial en el que condenó los ataques recientes y expresó solidaridad con la Iglesia Maronita y con el patriarca Bechara Pedro Rai, máxima figura espiritual de esa comunidad cristiana oriental.
“El dolor del Líbano es también el dolor de millones de personas que ven cómo se sigue desgarrando una nación símbolo de resistencia, fe y cultura”, expresó el presidente de la Unión Maronita de México, Jack Sahakian, quien llamó a la prudencia internacional y al respeto por las comunidades religiosas atrapadas en medio de la crisis.
El posicionamiento ocurre en momentos particularmente delicados para Medio Oriente, donde la confrontación regional ha elevado las alertas internacionales por el riesgo de una expansión del conflicto. El Líbano, país de apenas poco más de cinco millones de habitantes y con una histórica diversidad religiosa, ha quedado nuevamente en el centro de las tensiones derivadas de enfrentamientos militares, desplazamientos forzados y una profunda crisis económica que desde hace años mantiene colapsadas gran parte de sus instituciones.
La Iglesia Maronita, una de las ramas orientales del catolicismo y cuya historia se remonta a San Marón en el siglo IV, ha sido durante siglos un símbolo de identidad para millones de libaneses dentro y fuera de aquel país. México alberga una importante comunidad de origen libanés que ha contribuido de manera decisiva al desarrollo empresarial, cultural y social de la nación.
En el comunicado difundido por la Unión Maronita de México, el organismo manifestó su preocupación no solo por la violencia, sino también por lo que calificó como “la burla, la desfiguración y el ultraje hacia lo que millones consideran sagrado”.
“El respeto a la fe y a los símbolos religiosos no puede convertirse en víctima colateral de ninguna guerra, confrontación ideológica o disputa política”, sostuvo Sahakian, quien además pidió que la comunidad internacional intervenga con sensatez para evitar una tragedia aún mayor.
El dirigente recordó que el pueblo libanés ha sobrevivido a guerras civiles, invasiones, atentados y crisis humanitarias que han dejado profundas heridas a lo largo de décadas. Tan solo la guerra civil libanesa, entre 1975 y 1990, dejó más de 120 mil muertos y millones de desplazados, mientras que la explosión del puerto de Beirut en 2020 agravó todavía más la fragilidad económica y social del país.
“Hoy vemos nuevamente imágenes de angustia, incertidumbre y familias enteras viviendo entre el miedo y la desesperación. El mundo no puede acostumbrarse al sufrimiento del Líbano”, añadió.
La Unión Maronita de México también reiteró su respaldo al patriarca Bechara Pedro Rai, reconocido internacionalmente por sus llamados constantes a la paz, al diálogo interreligioso y a la preservación de la soberanía libanesa frente a las presiones externas.
En su mensaje final, el Consejo Nacional pidió oraciones por las víctimas y exhortó a los gobiernos y organismos internacionales a privilegiar soluciones diplomáticas.
“Desde México elevamos nuestra voz con energía, pero también con esperanza. Pedimos prudencia, exigimos respeto y suplicamos por la paz”, concluye el documento difundido por la organización maronita.