
CIUDAD DE MÉXICO- La reciente petición de EE.UU para extraditar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a quien acusan de vínculos con el narcotráfico, supone para México entrar en terreno desconocido en su relación con su vecino del norte, ya que apunta directamente a las presuntas actividades criminales de un gobernador activo perteneciente al partido oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
En medio de una tormenta política después de que saliera a la luz la acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador y otros nueve funcionarios del alto nivel en Sinaloa, el Ejecutivo de la presidenta, Claudia Sheinbaum, se enfrenta a un “punto de inflexión” con Estados Unidos en la relación bilateral, advirtió a EFE Andrés Sumano, investigador del Colegio de la Frontera Norte.