La decisión del Congreso de los Diputados marca un punto de inflexión en la aplicación de su régimen disciplinario para los profesionales acreditados en la Cámara. La Mesa ha acordado retirar de forma definitiva la acreditación de prensa de Vito Quiles al considerar que la reiteración de infracciones graves justifica la máxima sanción prevista en el reglamento.
El acuerdo supone que Quiles deja de poder desarrollar su actividad informativa desde el interior del Congreso, un escenario donde en los últimos meses se había convertido en protagonista de diversos expedientes disciplinarios relacionados con el funcionamiento de las ruedas de prensa y el uso de imágenes obtenidas en espacios restringidos.
La decisión llega después de que el órgano rector de la Cámara analizara tres expedientes abiertos por incidentes ocurridos en marzo. Según señalan fuentes parlamentarias a El País, la acumulación de sanciones previas transformó esas nuevas infracciones en faltas muy graves, circunstancia que permite aplicar la retirada definitiva de la credencial conforme a la normativa vigente.
El caso trasciende la situación personal del comunicador porque pone a prueba una reforma del reglamento impulsada para responder a comportamientos considerados incompatibles con el desarrollo ordinario del trabajo parlamentario. La medida abre ahora un nuevo debate sobre los límites entre el ejercicio de la labor informativa y el cumplimiento de las normas internas que regulan el acceso a las instituciones.
Por qué el Congreso ha revocado la credencial
La resolución se basa en tres expedientes relativos a hechos registrados los días 17, 25 y 26 de marzo. Entre las conductas analizadas figura la interrupción de una comparecencia del portavoz socialista, Patxi López, además de la difusión en redes sociales de grabaciones realizadas en zonas donde el reglamento impide captar imágenes.
Los servicios jurídicos de la Cámara ya habían advertido de que la repetición de este tipo de conductas evidenciaba una actuación continuada que afectaba al normal desarrollo de la actividad parlamentaria. Esa valoración resultó determinante para aplicar la categoría de infracción muy grave.
Fuentes del Congreso también señalan que no consta la presentación de alegaciones por parte de Quiles durante la tramitación de estos últimos expedientes.
Una reforma que cambia el régimen de sanciones
La decisión no puede entenderse sin la modificación reglamentaria aprobada en julio de 2025. Aquella reforma endureció el régimen disciplinario aplicable a quienes cuentan con acreditación de prensa en la Cámara y amplió las herramientas para actuar frente a conductas que, según sus impulsores, obstaculizan el trabajo parlamentario o generan situaciones de hostigamiento hacia diputados y periodistas.
El reglamento establece distintos niveles de sanción según la gravedad de la conducta. Mientras las infracciones graves pueden castigarse con suspensiones temporales, las muy graves contemplan incluso la revocación definitiva de la acreditación, la medida finalmente aplicada en este caso.
Un conflicto que venía de meses atrás
La relación entre Quiles y el Congreso ya se encontraba deteriorada desde mayo, cuando tanto él como Bertrand Ndongo quedaron apartados de forma cautelar mientras seguían abiertos numerosos expedientes disciplinarios.
Posteriormente, Quiles fue sancionado por grabar y difundir imágenes del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en una zona no autorizada de la Cámara, una suspensión que primero fue fijada en tres meses y después ampliada a cuatro.
Con la nueva resolución, ese historial disciplinario adquiere un peso decisivo, ya que la reiteración de infracciones constituye uno de los elementos que el reglamento contempla para justificar la retirada definitiva de la credencial.
El impacto político de la decisión
La votación se produjo sin la participación del Partido Popular y ha generado reacciones inmediatas entre los grupos parlamentarios. Desde Sumar, dirigentes como Aina Vidal y Alberto Ibáñez defendieron la medida al considerar que permitirá garantizar un entorno de trabajo más seguro y ordenado para quienes desarrollan su actividad en el Congreso.
Más allá del debate político, la resolución sienta un precedente relevante sobre cómo la Cámara interpreta y aplica su propio reglamento frente a quienes incumplen de forma reiterada las normas de acceso y comportamiento. La decisión convierte el caso de Vito Quiles en una referencia para futuras actuaciones disciplinarias dentro de una institución que busca reforzar el equilibrio entre la libertad de información y el funcionamiento de sus espacios parlamentarios. @mundiario