Ferrari vuelve a estar en el centro de las críticas tras el Gran Premio de Miami. El esperado paquete de mejoras del SF-26, centrado en la zona trasera, el difusor y el escape, no ofreció los resultados esperados. Lewis Hamilton fue tajante: “El simulador de Ferrari no sirve de nada”, reflejando la frustración en el garaje.
En un artículo de Marca, Rob Smedley, antiguo ingeniero de la Scuderia, calificó la evolución como “decepcionante”. Para él, el problema es técnico y profundo: la falta de correlación entre el túnel de viento, las simulaciones y lo que ocurre en pista. Esa desconexión genera un círculo vicioso que retrasa el desarrollo.
La consecuencia es clara: los ingenieros deben invertir tiempo en corregir la correlación en lugar de centrarse en mejorar el rendimiento. Esto provoca retrasos, incertidumbre y pérdida de confianza de los pilotos. Ferrari, que ya perdió la batalla evolutiva contra Red Bull y McLaren en años anteriores, ahora sufre frente a Mercedes.
Otmar Szafnauer, exdirector de Alpine, también expresó su preocupación. “Si no hay correlación, es pura suerte que el coche vaya más rápido”, explicó. Para él, el problema obliga a desviar recursos y limita la capacidad de progresar en pista.
Un problema que frena el desarrollo
Szafnauer recordó que en equipos como Aston Martin o Force India existían grupos específicos dedicados a la correlación aerodinámica. En Ferrari, aunque los recursos son mayores, la falta de precisión en las herramientas puede generar el mismo efecto: ingenieros centrados en corregir errores en lugar de innovar.
La correlación perfecta es la base para arriesgar en evoluciones. Si los datos no coinciden, cada actualización se convierte en una incógnita. Eso explica por qué el paquete de Miami no funcionó como se esperaba y dejó al SF-26 sin mejoras reales en rendimiento.
El problema no es solo técnico, también emocional. Los pilotos pierden confianza cuando lo que se prueba en simuladores no se refleja en la pista. Esa desconexión afecta la motivación y la capacidad de competir contra rivales que sí logran progresar.
Ferrari necesita resolver este desafío cuanto antes. Con Mercedes marcando la referencia y Red Bull recuperando terreno, la Scuderia no puede permitirse otro año de frustraciones. El GP de Canadá será una prueba clave para comprobar si el equipo logra reconducir su desarrollo. @mundiario