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Radar Inteligente
AM 16 May, 2026 06:00

Voz cantante 

opini 1

Qué pena nos ocasiona una vez más diferir de la Presidenta cuando afirma, muy quitada de la pena, que Standard & Poor’s -la calificadora global mandona, la que da o retira la bandera verde a la inversión, a los préstamos y a fijar las tasas de interés con las que México puede contraer empréstitos- “está equivocada” al rebajar la perspectiva de México a “negativa” y a tronar prácticamente a PEMEX y CFE, que tan brillantemente han manejado hasta la ruina los illuminati cuatroteros.

Al respecto, señaló categóricamente S&P: “Pemex recibió aproximadamente 69 mil 800 millones de dólares en apoyo gubernamental entre 2019 y 2025”. Y continúa: “La Administración de la Presidenta Sheinbaum ha estado implementando diferentes mecanismos para ayudar a la empresa. Sin embargo, el perfil individual crediticio de Pemex se mantiene en CCC+, lo que refleja nuestra convicción de que SU ESTRUCTURA DE CAPITAL ES INSOSTENIBLE, dada su DÉBIL LIQUIDEZ y ALTO APALANCAMIENTO”.

Dicho en el más puro castellano: Pemex está QUEBRADA y así la tratarán globalmente los mercados de inversión, diga lo que diga Sheinbaum. Tristemente, la que está EQUIVOCADA ES ELLA. ¿Por qué? Porque a quien le hacen caso los inversionistas y las instituciones financieras que prestan dinero -incluso el FMI y el BM- es a S&P y no a Sheinbaum. ¿Quién le va a prestar a México, o a qué nivel de intereses, con una calificación que ronda el BONO CHATARRA?

Gasta, pues, saliva inútilmente la señora en este y otros temas, como el insistir en “pruebas, pruebas” en el caso de los narcopolíticos cuatroteros, pues la credibilidad del Gobierno es NULA; en cambio, la de instituciones como S&P, Moody’s y otras, es ALTA.

Llama la atención que TODOS los medios o instituciones que opinan críticamente, para la arquitecta del segundo piso cuatrotero “están equivocados” o “mienten”, ya sea CNN, New York Times, Washington Post o Los Angeles Times. Y ello aunque usen como fuentes a altos funcionarios del Gobierno de EU con acceso a declaraciones de narcotestigos presos allá, que han dado cuenta de cómo se menea el engrudo en México, tan lejos de la Guadalupana y tan cerca del diablo de la corrupción y la impunidad.

Fíjense qué curioso: ¡sólo ella tiene la razón, todo mundo está equivocado cuando se afirma que en México “gobierna el narco”! Si un jurado en Nueva York establece que Rocha Moya, Inzunza y los otros ocho sinaloenses indiciados han servido a los cárteles del narco en Sinaloa, la Presidenta dice que “no hay pruebas”.

¿Sabrá acaso cómo funciona un Gran Jurado, cómo evalúa las pruebas en poder del Fiscal y determina si hay causas para ACUSAR? Sin pruebas no habría acusación, estimada dama. Y si acaso sabe cómo funciona, lo esconde para encubrir a los protegidos del Ayatola de Palenque, su pseudopatrón, a quien justifica, defiende y le sirve de tapadera al grado de poner en peligro el futuro de México con tal de que no lo toquen.

Uno del que dicen que es el siguiente en sacar el boleto premiado de la lotería neoyorquina y será el próximo acusado por el Juzgado Este del Estado de Nueva York, es a quien el Ayatola llama “hermano”. Esto para que no se sienta tan solito en el banquillo de los acusados el aún Gobernador (sólo pidió licencia temporal y ni la Presidenta, ni el Congreso, ni la FGR, ni el partido de la Montiel le han exigido la renuncia).

Pobre nuestra Presidenta; pobre en el sentido no material, sino en uno psicosocial: se ha de sentir muy, pero muy sola, siendo la ÚNICA persona en el globo terráqueo que posee las escrituras de la verdad respecto a lo que acontece en México. Pero lo que en su intimidad crea o no crea nos tiene sin cuidado; lo que IMPORTA es que, como Presidenta de TODO MÉXICO, el NO RECONOCER errores, fallas, carencias o deficiencias, IMPIDE que se apliquen SOLUCIONES.

Y sin soluciones, los problemas graves que enfrentamos como país se acumulan, y esto DEGRADA aún más nuestras perspectivas-país. ¡Qué paradoja! La infalibilidad presidencial HUNDE la viabilidad de un México democrático, próspero e igualitario.

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