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Mundiario 17 Oct, 2026 04:01 (8 min de lectura)
Observatorio Neutral

El Ibex 35 suma 11.600 empleos, pero el crecimiento de sus plantillas esconde una debilidad

Por María P. Martínez En Negocios España
El Ibex 35 suma 11.600 empleos, pero el crecimiento de sus plantillas esconde una debilidad
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• El Ibex 35 creó 11.600 empleos en España durante el año pasado.
• Las filiales internacionales del selectivo español perdieron trabajadores.
• Alemania y Francia registraron descensos netos de empleo.

Las grandes empresas españolas han conseguido avanzar en creación de empleo en un año en el que las principales cotizadas europeas han reducido sus plantillas. Sin embargo, detrás de esta ventaja se esconde una realidad menos contundente: el crecimiento del Ibex 35 se concentra en España, mientras que sus filiales internacionales pierden trabajadores y las compañías de otros países afrontan ajustes de mayor alcance. Los datos de 2025 dibujan así un mapa desigual del empleo empresarial europeo, marcado por las diferencias industriales y el desplazamiento de las oportunidades hacia otras regiones del mundo.

El Barómetro del empleo de EY-Parthenon, elaborado a partir de la información de sostenibilidad de 155 compañías de los índices Ibex 35, DAX 40, CAC 40 y FTSE MIB 40, sitúa a las grandes empresas españolas entre las más dinámicas en contratación. Las multinacionales del selectivo español aumentaron sus plantillas globales un 0,9%, con aproximadamente 11.600 trabajadores más durante el año pasado. Italia registró un avance porcentual similar, aunque Alemania y Francia cerraron el ejercicio con descensos.

La diferencia resulta especialmente significativa al observar el balance conjunto. Las compañías analizadas terminaron 2025 con 31.513 empleados menos que el año anterior, pese a que las españolas y las italianas consiguieron ampliar sus equipos. El retroceso del mercado alemán, con 46.000 puestos de trabajo destruidos, explica buena parte de este resultado negativo.

La evolución refleja que el comportamiento de las grandes cotizadas no responde a una única tendencia. Mientras unas empresas mantienen su capacidad de contratación, otras ajustan sus estructuras ante los cambios económicos, tecnológicos e industriales. Para España, el dato supone una señal favorable, aunque no basta por sí solo para concluir que sus multinacionales están creciendo de manera homogénea.

España concentra el crecimiento del empleo en su mercado nacional

Una de las claves del informe es que las empresas españolas han creado empleo en su propio país, pero no han conseguido trasladar ese crecimiento al conjunto de sus operaciones internacionales. Las plantillas en España aumentaron un 1,8% en 2025, mientras que las situadas fuera del territorio nacional disminuyeron cerca de un 1%.

Esta evolución adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta la proyección internacional del Ibex 35. El 74% de los trabajadores de estas multinacionales desarrolla su actividad fuera de España, frente al 26% que trabaja en el mercado doméstico. Por tanto, el incremento de la contratación nacional convive con una reducción de personal en una parte importante de su estructura global.

El informe también señala que el 64% de las compañías españolas analizadas aumentó el empleo dentro del país. España fue el único de los cuatro mercados bursátiles estudiados que registró un crecimiento neto de sus plantillas nacionales, un resultado que contrasta con los ajustes observados en Alemania y Francia.

La lectura, no obstante, exige distinguir entre la evolución del empleo en las sedes españolas y la salud de las operaciones internacionales. La creación de puestos de trabajo dentro del país constituye un indicador positivo, pero la caída de las plantillas en el extranjero plantea interrogantes sobre la distribución geográfica del crecimiento y las necesidades futuras de personal de estas empresas.

Alemania soporta el mayor ajuste entre las grandes cotizadas

El contraste más acusado aparece en el DAX 40 alemán. Las empresas de este índice redujeron su plantilla global un 1,2%, lo que equivale a unos 46.000 empleos menos en 2025. Los recortes afectaron tanto a sus operaciones nacionales, con una caída del 1%, como a sus filiales internacionales, donde el descenso alcanzó el 1,3%.

Francia también registró una contracción, aunque más moderada. Las compañías del CAC 40 redujeron sus equipos un 0,2%, con 7.905 trabajadores menos. En este caso, el ajuste se concentró principalmente en el mercado doméstico, donde el empleo cayó un 1,4%, mientras que la disminución en las operaciones extranjeras fue del 0,3%.

Italia, por su parte, acompañó a España en el crecimiento de sus plantillas, con 10.900 empleos adicionales y un avance del 0,9%. La comparación demuestra que el comportamiento del empleo entre las grandes empresas europeas presenta diferencias importantes, incluso entre economías con un peso industrial elevado.

En términos agregados, las compañías de los cuatro índices daban trabajo a más de 11,3 millones de personas en todo el mundo al cierre de 2025, de las cuales alrededor de 6,8 millones estaban empleadas en Europa. Sin embargo, el continente perdió aproximadamente 78.500 puestos de trabajo, un descenso del 1,1%.

La reducción habría sido mayor en el balance global de no ser por el aumento del empleo en las filiales de Norteamérica y Asia-Pacífico. Esta diferencia apunta a un cambio relevante: una parte de las oportunidades laborales de las grandes multinacionales se está generando fuera de Europa.

Defensa, industria y tecnología impulsan las contrataciones

El reparto sectorial ayuda a comprender dónde se están creando los nuevos puestos de trabajo. De las 19 actividades examinadas por EY-Parthenon, la industria aeroespacial y de defensa encabezó el crecimiento en 2025, con un incremento del 4,3% y unos 27.500 empleos adicionales.

El avance coincide con el aumento de los presupuestos europeos destinados a defensa y con las necesidades de inversión vinculadas a los compromisos de la OTAN. La demanda de capacidades industriales, técnicas y tecnológicas está impulsando a las compañías del sector a reforzar sus equipos.

Los bienes de equipo ocuparon la segunda posición, con un crecimiento del empleo del 2,9%. El comportamiento de esta actividad está relacionado con las carteras de pedidos vinculadas a la reindustrialización y a las inversiones en transición energética. La tecnología de la información completó los primeros puestos, con un aumento del 2,1%.

Otros sectores también ampliaron sus plantillas, aunque a un ritmo más contenido. Los servicios financieros avanzaron un 1,3%, mientras que la construcción y la ingeniería, así como la sanidad, registraron incrementos del 1%. El sector inmobiliario creció un 1,6% en la Unión Europea y los servicios públicos aumentaron su empleo un 0,5%.

Dentro de Europa, los bienes de equipo destacaron especialmente, con una subida del 5,3% de sus plantillas. El transporte creció un 4,1% y la industria aeroespacial y de defensa aumentó un 3,8%.

Estos resultados sugieren que la creación de empleo está más vinculada a determinadas actividades estratégicas que a una expansión generalizada de las grandes empresas. La defensa, la industria y la digitalización concentran buena parte del dinamismo, mientras que otros ámbitos afrontan un escenario menos favorable.

La inteligencia artificial amenaza con cambiar el mapa laboral desde 2027

El informe también advierte de que los datos de 2025 todavía no reflejan plenamente las consecuencias de la inteligencia artificial sobre el empleo. Por ahora, las empresas se encuentran principalmente en una fase de inversión, experimentación y contratación de especialistas para desarrollar proyectos piloto.

EY-Parthenon prevé que los efectos más profundos se hagan visibles entre 2027 y 2028, cuando la implantación de estas tecnologías alcance una escala mayor. Las áreas de administración, investigación y desarrollo, ingeniería, atención al cliente, compras y planificación de operaciones figuran entre las que podrían experimentar transformaciones importantes.

Esto no significa necesariamente que la incorporación de inteligencia artificial vaya a traducirse en una reducción equivalente del número total de trabajadores. El cambio podría producirse también mediante una redistribución de las tareas, la modificación de los perfiles profesionales y la automatización de actividades repetitivas.

La recualificación será determinante para que los empleados puedan adaptarse a estas nuevas necesidades. Las compañías tendrán que combinar la inversión tecnológica con la formación de sus equipos y la incorporación de capacidades relacionadas con el análisis de datos, la supervisión de sistemas inteligentes y la transformación de los procesos empresariales.

Para las empresas españolas, mantener su ventaja en creación de empleo dependerá, por tanto, de algo más que de aumentar sus contrataciones actuales. También deberán ser capaces de adaptar sus modelos productivos a un entorno en el que la productividad, la innovación y la competencia internacional condicionarán cada vez más sus decisiones.

El balance deja una conclusión ambivalente para el Ibex 35: sus empresas han resistido mejor que otras grandes cotizadas europeas en términos de empleo, pero el crecimiento se concentra en España y convive con ajustes en el extranjero. La evolución de los próximos años permitirá comprobar si esta fortaleza se consolida o si la transformación industrial y tecnológica termina alterando el mapa de la contratación. @mundiario

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