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AM 17 May, 2026 01:28

La historia de BIBA, el negocio familiar que vistió a generaciones de leoneses

Telas Biba Historia 207

Esta es la historia 207 de 450 que te contaremos sobre León

Durante décadas, miles de leoneses compraron telas para vestidos, uniformes, cortinas o fiestas familiares en BIBA, sin imaginar que detrás de aquellos enormes rollos de tela existía la historia de un hombre que comenzó cargando mercancía en tianguis y vendiendo en diablitos por las calles de la ciudad.

Lo que hoy es una de las empresas textiles más emblemáticas de León nació del esfuerzo de don Guadalupe Rocha Alonso y de su esposa, doña María Candelaria López, una pareja que convirtió el trabajo, la disciplina y la fe en el motor de un negocio que sobrevivió generaciones.

Telas BIBA, de la 20 de enero. Foto: Leopoldo Medina

El oficio que aprendió entre tianguis

La historia de don Guadalupe Rocha Alonso comenzó mucho antes de que existiera BIBA.

Criado en el Barrio de San Miguel, apenas estudió hasta cuarto de primaria. Desde niño aprendió el oficio de la venta de telas gracias a su abuela, Ciria Terrones, quien lo llevaba por distintos tianguis y mercados de ciudades como Lagos de Moreno, San Juan de los Lagos, Querétaro y la Ciudad de México, especialmente a La Lagunilla.

Ahí se curtió entre clientes, cargamentos y jornadas largas de trabajo.

A los 13 años entró a trabajar en la industria del calzado, primero en Tres Caballos y después en Caperucita. Sin embargo, el destino terminaría regresándolo al negocio textil.

Inauguración de una de las sucursales de Telas BIBA. Foto: Cortesía de la familia Rocha

A los 15 años se casó con María Candelaria López, conocida por familiares y amigos como doña Cande, quien se convirtió en su compañera de vida y también en una pieza fundamental para construir el negocio familiar.

Fue ella quien impulsó a don Lupe para dejar el oficio de zapatero y volver a vender telas. Esa decisión cambiaría la historia de la familia.

El sueño de una pequeña tienda

A los 27 años comenzó formalmente su camino como comerciante.

Primero vendía en tianguis y cargaba apenas entre 12 y 15 paquetes de tela. Eran jornadas agotadoras, pero necesarias para mantener a una familia integrada por 10 hijos.

Con el tiempo, aquellas ventas callejeras comenzaron a transformarse en algo más grande.

De acuerdo con el libro Ellos son León, del fotógrafo y columnista de AM, José Luis Díaz Ramírez, don Guadalupe solía decir:

Yo soñaba con tener una tiendita, pero no de estas dimensiones. Estoy contento y agradecido con Dios”.

Quienes lo conocieron coinciden en que era un hombre profundamente religioso, disciplinado y trabajador. Su esposa, doña Cande, también era reconocida por su esfuerzo y carácter luchador.

Su hija, María Candelaria Rocha López, recuerda que ambos sacaron adelante a la familia bajo reglas estrictas, pero con el mismo trato para hombres y mujeres.

María Candelaria Rocha López, hija de los fundadores. Foto: Leopoldo Medina

“Era una persona muy disciplinada, estricta y trabajadora. Nos quería mucho”, recuerda sobre su padre.

De su madre dice: “Era una extraordinaria mujer, muy luchona”.

Cómo nació BIBA

La primera gran oportunidad llegó en 1962.

Según recuerda María Candelaria Rocha López, don Guadalupe dejó atrás los diablitos y las ventas ambulantes cuando descubrió que traspasaban un pequeño local sobre la avenida Belisario Domínguez.

Sintió, dice la familia, que aquella era su oportunidad.

El negocio primero se llamó “Telas Guadalupe e Hijos”. Foto: Leopoldo Medina

Pagó 10 mil pesos por el local y abrió su primer negocio formal: “Telas Guadalupe e Hijos”. El establecimiento medía apenas cinco metros de frente por 25 de fondo, pero rápidamente comenzó a crecer gracias a la variedad y calidad de las telas que ofrecían.

Con el paso de los años llegaron más sucursales.

Uno de los proyectos más ambiciosos fue el edificio levantado en la calle 20 de Enero, frente a la inspección de policía. La obra, diseñada por el arquitecto Flores Montúfar, terminó en 1972 y con el tiempo se consolidó como uno de los puntos comerciales más conocidos de la ciudad.

Después llegaron otros espacios en Madero, Portal Guerrero y el histórico edificio de 5 de Mayo y Madero, donde durante más de tres décadas funcionó una de las sucursales más emblemáticas de BIBA.

El cierre de esa tienda, en marzo de 2023, sorprendió a muchos leoneses que durante años compraron ahí. La empresa trasladó entonces sus operaciones a la sucursal de la avenida Miguel Alemán.

Otro de los puntos de venta históricos permanece en Portal Guerrero, donde la marca todavía continúa activa.

El origen del nombre

Aunque durante años muchos pensaron que BIBA era simplemente el nombre de la empresa, la familia explica que en realidad surgió como una estrategia publicitaria.

El nombre oficial era Comercial Villa de León, pero con el tiempo BIBA terminó convirtiéndose en la identidad más reconocida del negocio.

Fundadores de Telas BIBA. Foto: Cortesía de la familia Rocha

Hoy, la empresa continúa activa y ya es impulsada por la tercera generación de la familia, que incorporó nuevas tecnologías, ventas en línea y modelos modernos de atención.

Todo evoluciona para una mejor atención al público”, explica María Candelaria Rocha López.

Sin embargo, asegura que la esencia sigue siendo la misma: ofrecer telas nacionales e importadas de calidad para todos los gustos y necesidades.

Más que un negocio familiar

A lo largo de más de seis décadas, BIBA no solo vendió telas. También formó parte de la vida cotidiana de miles de familias leonesas.

Ahí se compraron vestidos para graduaciones, telas para uniformes escolares, cortinas, manteles y ropa para celebraciones familiares.

María Candelaria todavía recuerda anécdotas de aquellos años detrás del mostrador, como la vez que sorprendió a una mujer robando rollos de tela y logró obligarla a devolverlos.

Pero entre todas las memorias, la que más permanece es la de sus padres trabajando juntos para levantar el negocio.

Hoy, aunque don Guadalupe Rocha Alonso y doña Cande ya no están, su historia sigue viva entre los pasillos llenos de telas, colores y generaciones de clientes que todavía identifican a BIBA como uno de los grandes comercios históricos de León.

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