
La comunidad me’phaa de San Pedro Huitzapula, ubicada en el municipio de Atlixtac, en la Montaña Alta de Guerrero, denunció que desde hace 17 días vive bajo fuego continuo de balas y explosivos lanzados desde los cerros por más de 300 civiles armados vinculados al grupo delictivo Los Ardillos, lo que ha dejado casas quemadas, personas heridas y familias refugiadas sin apoyo efectivo de las autoridades.
Este estallido de violencia ocurre al mismo tiempo que los ataques atribuidos a Los Ardillos en varias comunidades de Chilapa, en la Montaña Baja, donde también se registraron agresiones con armas de fuego y explosivos que provocaron el desplazamiento de familias enteras.
La denuncia de lo que ocurre en San Pedro Huitzapula fue difundida el jueves por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, a través de un comunicado en el que la comunidad pide la intervención urgente del gobierno federal ante el riesgo inminente para la vida de mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores.
Según el comunicado, la noche del 13 de mayo alrededor de 80 mujeres, entre ellas 17 niñas y 15 niños, se refugiaron en la comisaría municipal, donde permanecen en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Una de ellas relató: “Es una desesperación, no dormimos día y noche. Las bombas que caen son grandes y destrozan las casas. En un día caen alrededor de 20 bombas”.
El jueves, la comunidad amaneció nuevamente bajo explosiones y disparos.
Alrededor de 600 personas difundieron un mensaje desde la comisaría municipal para pedir refuerzos de seguridad a la presidenta Claudia Sheinbaum.
En el comunicado advirtieron que “la violencia de Los Ardillos ha dejado muertos y familias desplazadas. Vivimos con mucho miedo, mientras las autoridades nos abandonan desde el 27 de abril. Volvieron a instalarse los criminales en Totolapa, Zoyaltepec, Huixtlatzala, Totoltemec, Mexcaltepec y Meyoltepec. Hasta la fecha siguen tirando balazos y bombas. Ya entraron a la población, quemaron casas y pusieron en peligro a mujeres y niños. Responsabilizamos a la policía comunitaria de San Juan Escalerilla, Evelyn Salgado y Claudia Sheinbaum de cualquier daño que sufra nuestra comunidad. Pedimos apoyo urgente”.
Los habitantes denunciaron que los ataques se registran “día y noche” y que hay personas heridas por arma de fuego. Una mujer explicó: “Nos están tirando día y noche. Hay personas heridas de bala. Antenoche nos empezaron a atacar desde las 4:00 de la tarde. Nos dejan un rato y vuelven porque esas personas tienen sus trincheras en el cerro, nos rodearon y ahorita ya bajaron hasta el pueblo. Ya quemaron dos de nuestras casas”.
Las familias refugiadas señalaron que permanecen sin dormir por el temor a una incursión armada: “Todas las mujeres, niñas y niños nos encontramos en la comisaría sin dormir porque tenemos miedo de que lleguen los delincuentes. No hay quien nos ayude. Ya marcamos al batallón, al 911 y lo único que nos dicen es vamos a marcar, pero no hay nada. Así amanecemos todos los días con esta angustia”.
A pesar de la presencia de dos patrullas del Ejército adscritas a la Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI), la comunidad sostiene que no hay acciones para detener los ataques. “No hacen nada y en presencia de ellos han caído bombas. No es mentira, hay evidencias. Lo único que nos dicen es que no tienen personal y que no pueden hacer nada”, denunciaron.
También relataron el asesinato de un habitante ocurrido cinco días antes: “Hace como cinco días mataron a un señor (Antonio Reyes de la Cruz) que fue a cuidar a sus animales en su parcela como a las 2:00 de la tarde. Ellos no fueron a traer al señor. La gente del pueblo acudió como pudo a recoger el cuerpo. No tiene caso que estén aquí viendo cómo nos están atacando, cómo se está muriendo la gente y a lo mejor ya están comprados porque no hacen reportes de la situación que estamos viviendo”.
El asedio ha paralizado completamente la vida comunitaria. Los caminos son considerados inseguros, las escuelas suspendieron clases desde el lunes 11 de mayo y no hay transporte. Las familias comen una vez al día debido a que no pueden salir a comprar alimentos. El 12 de mayo la violencia escaló con “la explosión de dos bombas y cuatro casas quemadas” en la periferia de la comunidad, y los habitantes advirtieron que los civiles armados tienen equipo táctico con el que “hasta los militares tienen miedo cuando escuchan los disparos”.
Lo que ocurre en San Pedro Huitzapula se da en paralelo a los ataques registrados desde el 6 de mayo en comunidades del municipio de Chilapa, en la región Montaña Baja de Guerrero, también atribuidos a Los Ardillos.
El jueves, la Secretaria de Gobernación federal, Rosa Icela Rodríguez, informó que comenzó el retorno de familias desplazadas por esa violencia. Señaló que el regreso se realiza con acompañamiento del Ejército, personal de la Secretaría de Gobernación, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y autoridades estatales, como parte de un operativo conjunto para garantizar la seguridad durante el proceso.
Un día antes, Rodríguez y la Gobernadora Evelyn Salgado realizaron un recorrido por las comunidades de Alcozacán y Coatzingo, donde dialogaron con familias desplazadas por los ataques.
De acuerdo con la Secretaría de Gobernación, durante la visita se escucharon las demandas de los habitantes, centradas en seguridad, acceso a servicios básicos y apoyo humanitario. Entre los compromisos anunciados se encuentran el restablecimiento de Bases de Operaciones Interinstitucionales en la zona, la instalación de un corredor seguro para el ingreso de ayuda y el despliegue de brigadas para acercar programas sociales y atención médica, además de jornadas del Tianguis del Bienestar previstas para la próxima semana.
En Chilapa, los ataques recientes incluyeron balaceras y el uso de explosivos lanzados mediante drones, lo que provocó el desplazamiento de familias enteras.