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Vanguardia 17 May, 2026 05:00

Pasen a tomar atole todos los que van pasando

Los tiempos actuales de campañas políticas reviven situaciones, a veces curiosas, sobre el mismo tema ocurridas en el pasado. El presidente Manuel Ávila Camacho gobernó México de 1940 a 1946. Casi un año antes del término de su administración empezaron a surgir los entonces llamados “presidenciables”, aspirantes a la Presidencia (después fueron llamados corcholatas y precandidatos). En esa ocasión, todos los precandidatos estaban respaldados por diversos sectores de la población, organizaciones obreras y campesinas y distintos gremios y agrupaciones. Ese mismo año, 1945, los saltillenses pudieron leer uno de los manifiestos más interesantes de Adrián Rodríguez, ese personaje que se firmaba Farolito y se presentaba a sí mismo como el “economista non, fundador y rector de la Universidad Universo y Creador de la Ciudad Lux”, entre otros cargos y virtudes.

Aquel papel impreso, firmado por Adrián, era un Manifiesto a la Nación que en su parte principal decía: “El C. Economista Adrián Rodríguez lanza su candidatura a la vicepresidencia de la República, o en su defecto, jugar en la candidatura no registrada a la Presidencia de la República Mexicana. En la misma forma jugaré a Gobernador del Estado y Senador de Coahuila. Exhorto públicamente al Presidente de la República, apoyado en el artículo 8 constitucional, que defina esta situación, porque no puede haber elecciones por estar en estado de guerra y no permitiremos que partidos de facción hagan dimitir a nuestro gran Presidente de la República. Y pido a la vez al Secretario de Relaciones Exteriores registre mi candidatura ante todas las cancillerías democráticas de las Américas. Saltillo, a 25 de mayo de 1945”.

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