
Hace un par de días se celebró en nuestro país el Día del Maestro, la noble profesión, cuyo cometido para quienes se dedican a ella es cultivar a los demás.
Cada uno de nosotros tiene en su memoria el recuerdo de algún profesor que le dejó huella por sus enseñanzas, y es admirable cuando escuchamos o vemos que a algún docente se le reconocen sus 30, 40 o 50 años de labor, toda una vida dedicada a dejar un legado a sus discípulos.