Juan Manuel Moreno seguirá siendo la figura dominante de la política andaluza, pero esta vez con un escenario mucho más complejo. Con más del 89% del escrutinio completado, el Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones autonómicas del 17 de mayo, aunque pierde parte del poder arrollador que logró hace cuatro años y queda lejos de la mayoría absoluta.
Los populares obtienen 53 escaños, menos que en 2022, un resultado suficiente para conservar la victoria pero insuficiente para gobernar sin apoyos. La barrera de la mayoría absoluta está fijada en 55 diputados, por lo que Moreno necesitará ahora negociar, previsiblemente con Vox, para asegurar la estabilidad parlamentaria de la próxima legislatura.
El resultado supone un frenazo para el PP andaluz después de meses en los que la dirección nacional del partido alimentó la expectativa de repetir o incluso ampliar la mayoría absoluta conseguida en los anteriores comicios. Aunque Moreno mantiene una ventaja clara sobre el resto de fuerzas, el retroceso evidencia un desgaste que complica el relato triunfalista que pretendía construir Alberto Núñez Feijóo desde Génova.
En el PSOE, el ambiente es agridulce. La candidatura encabezada por María Jesús Montero consigue 28 diputados, apenas dos menos que en 2022, evitando así el hundimiento histórico que pronosticaban algunos sondeos durante la campaña. El resultado, sin embargo, sigue dejando a los socialistas muy lejos de disputar el control de la Junta y confirma la enorme dificultad del partido para recuperar su antigua hegemonía en Andalucía.
La gran beneficiada de la noche en el bloque de derechas es Vox. La formación liderada a nivel nacional por Santiago Abascal sube hasta los 15 escaños y consolida su posición como tercera fuerza política del Parlamento andaluz. El crecimiento de la formación ultraconservadora refuerza su capacidad de presión sobre Moreno y la convierte en un actor decisivo para cualquier futura investidura.
Mientras tanto, la izquierda situada a la izquierda del PSOE experimenta un importante movimiento interno. Adelante Andalucía protagoniza uno de los ascensos más destacados de la jornada y pasa de dos a ocho diputados, multiplicando su representación y consolidándose como una de las sorpresas electorales. Su crecimiento refleja el trasvase de votos dentro del espacio progresista alternativo y el desgaste de otras alianzas de izquierdas.
Por el contrario, Por Andalucía, integrada por Izquierda Unida, Podemos y otras fuerzas, pierde peso parlamentario y se queda con cinco diputados, uno menos que en la legislatura anterior. La fragmentación continúa penalizando al bloque progresista, incapaz de construir una alternativa sólida frente al dominio del PP.
Los resultados dejan un Parlamento más fragmentado y abren una nueva etapa de negociaciones políticas en Andalucía. Aunque Moreno mantiene la iniciativa y parte como claro favorito para continuar al frente de la Junta, la dependencia de Vox amenaza con endurecer el tono político de la legislatura y puede alterar el perfil moderado que el presidente andaluz ha tratado de proyectar durante los últimos años.
La lectura nacional tampoco tardará en llegar. El resultado andaluz será analizado como un termómetro político para el Gobierno de Pedro Sánchez y para el liderazgo de Feijóo en la oposición. El PP logra retener uno de sus grandes bastiones, pero pierde músculo parlamentario; el PSOE resiste mejor de lo esperado, aunque sigue lejos de recuperar el poder; y Vox emerge reforzado en un escenario donde vuelve a convertirse en árbitro de la gobernabilidad. @mundiario