
Lejos de limitarse a la lencería o a la estética nupcial, el encaje se impone como un detalle versátil que oscila entre la sofisticación y la transgresión, y que se introduce sin miedo tanto en eventos sofisticados como en prendas de aire desenfadado del día a día. El encaje nació como una técnica artesanal vinculada al lujo europeo.
EVOLUCIÓN DEL ENCAJE Y SU SIMBOLISMO
Durante siglos, fue sinónimo de estatus, reservado a la nobleza y utilizado en cuellos, puños o vestidos ceremoniales. Su evolución ha sido constante, pasando del trabajo manual a la producción industrial, lo que permitió democratizar su uso.