Nadie tenía duda en Sinaloa: el que movía el pandero no era el gobernador Rocha Moya. Era su secretario de Gobierno. Y Enrique Inzunza alimentaba en las formas esa percepción: en las reuniones él se sentaba en la cabecera, cuando hablaba nadie lo interrumpía y muchos de sus interlocutores no terminaban de entender si estaban frente al líder del gobierno o frente al jefe del cártel... o ambos. Así me lo han relatado en estos días muchos de quienes estuvieron en la misma sala.
Así fue durante los primeros tres años de la administración de Rubén Rocha Moya en Sinaloa. Inzunza era poderoso y se sabía impune. Hizo y deshizo a su antojo. Libró lo que ningún otro político hubiera librado: de acoso sexual contra una jueza de primera instancia en su estado, con video sexual incluido. Después de eso, arrasó en la elección en la que se convirtió en senador en el 2024.
Durante su mandato en Sinaloa, los empresarios sabían que cuando tenían algún problema —les habían robado un camión, los estaban extorsionando—, había dos canales confiables para resolverlo. El primero era Inzunza. El segundo era el secretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz. Y las cosas se resolvían mágicamente. Aparecía el camión, aparecía la mercancía, no los volvían a molestar. No se sabía si era la acción eficiente del Estado o el servicio de un amigo del cártel. Para muchos, hoy ya no queda duda.
Inzunza se adueñó en Sinaloa del Poder Judicial local. Su hermana, como magistrada del Tribunal Electoral fue la que avaló el triunfo de Rocha en la gubernatura, desechando las irregularidades denunciadas ahora hasta por Estados Unidos. Hermanos, sobrinos y una prima complementan un árbol de nepotismo descarado. En el gobierno del estado a cargo de Rubén Rocha, Enrique Inzunza era el que palomeaba los puestos claves en el gabinete, definía a quiénes le tocaban los principales contratos de obra y hasta tenía a su disposición una nada despreciable cantidad de efectivo. Los testimonios al respecto han estado brotando en los últimos días.
Según otras fuentes de primer nivel, parte del expediente que tienen en Estados Unidos contra Inzunza tiene que ver con que saliendo de las reuniones de seguridad a las que asistía en su calidad de secretario de Gobierno, él establecía comunicación con un enlace del crimen organizado. Dicen que les compartía la minuta. Todo lo que se decía adentro, se sabía casi en tiempo real en el cuartel del crimen. Eso se volvió central en la acusación del Departamento de Justicia de Trump.
Generando miedo y repartiendo dinero, Inzunza logró controlar los escándalos y hasta sofocarlos. No sólo logró ganar cómodamente la elección para escalar al Senado en el 2024, sino que estaba listo para asumir la candidatura de Morena este año y buscar convertirse en gobernador en el 2027.
Todo estaba listo. Pero se le atravesó Estados Unidos.
SACIAMORBOS
En aquella infausta elección de 2021, el famoso queretano que tenía que espiar las finanzas de los criminales para combatirlos, prefirió espiar a opositores y armar expedientes. Uno por estado. Cuentan que entregó a todos los candidatos a gobernador de Morena expedientes de empresarios locales opositores y de opositores en general, para que pudieran presionarlos y chantajearlos. Algunos candidatos (hoy gobernadores) lo platicaban abiertamente y hasta mostraban los expedientes sin rubor.
- *- El autor es periodista y conductor de radio, televisión y medios digitales.