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Publimetro 20 May, 2026 20:09

Financiar estudios en México se complica: jóvenes recurren a créditos educativos

El financiamiento educativo gana terreno en México ante el aumento de los costos académicos, la necesidad de especialización profesional y un mercado laboral que exige actualización constante.

Durante años, pagar una carrera universitaria, una maestría o un programa de especialización dependía principalmente del ahorro familiar, becas o apoyo económico de los padres. Sin embargo, ese modelo ha comenzado a cambiar, especialmente entre jóvenes y profesionistas que buscan nuevas herramientas para sostener sus estudios sin comprometer por completo su estabilidad financiera.

De acuerdo con Laudex, empresa especializada en financiamiento educativo, cada vez más familias mexicanas recurren a esquemas combinados que incluyen ahorro, apoyo familiar, becas parciales y productos financieros diseñados para cubrir colegiaturas y gastos relacionados con la formación académica.

jóvenes combinan trabajo, becas y créditos educativos (Foto: Especial)

¿Cómo financian sus estudios los mexicanos?

El panorama educativo muestra que una parte importante de los estudiantes ya no depende de una sola fuente de recursos. Según la información difundida por Laudex, más del 60% de los estudiantes universitarios en México combina sus estudios con actividades laborales para cubrir gastos relacionados con su educación.

A ello se suma el uso de créditos educativos, préstamos personales y tarjetas de crédito, aunque estos últimos productos no siempre fueron diseñados específicamente para financiar estudios.

La firma señaló que el monto promedio solicitado para estudiar en el extranjero es de 643 mil 473 pesos, mientras que para programas nacionales alcanza 388 mil 789 pesos, cifras que reflejan el peso económico que representa continuar la formación académica dentro y fuera del país.

Créditos educativos dejan de verse solo como deuda

En este contexto, también ha cambiado la percepción sobre los créditos educativos. Durante mucho tiempo, hablar de financiamiento para estudiar estuvo asociado con endeudamiento y riesgo financiero.

No obstante, Laudex sostiene que más personas comienzan a ver estos esquemas como herramientas de planeación e inversión a largo plazo, principalmente cuando se utilizan para acceder a licenciaturas, maestrías, diplomados, certificaciones, idiomas o programas internacionales.

“La conversación sobre educación en México ya no se limita únicamente a ingresar a una universidad. Hoy las personas buscan herramientas que les permitan mantenerse actualizadas, especializarse y acceder a nuevas oportunidades profesionales sin comprometer completamente su estabilidad financiera”, comentó Francisco Cordero, CEO de Laudex.

planeación financiera y movilidad profesional en un entorno económico cada vez más competitivo.

Mitos sobre los créditos educativos

Uno de los principales mitos sobre el financiamiento educativo es que todos los créditos son iguales a cualquier préstamo. Sin embargo, los esquemas enfocados en educación pueden contar con condiciones distintas, periodos de gracia o planes flexibles pensados para estudiantes y profesionistas.

Otro mito es que solo sirven para pagar licenciaturas. Actualmente, estos productos también se utilizan para cubrir maestrías, diplomados, certificaciones, cursos de idiomas y programas en el extranjero.

La empresa también advierte que el financiamiento educativo no es exclusivo de personas sin recursos, ya que cada vez más familias y profesionistas lo utilizan como una herramienta de planeación financiera para acceder a mejores oportunidades académicas.

México sigue rezagado en acceso a educación superior

La necesidad de ampliar las opciones de financiamiento se mantiene vigente porque México continúa por debajo del promedio de los países de la OCDE en acceso y conclusión de educación superior.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aunque la educación superior en México ha crecido, el porcentaje de jóvenes que obtendrá un título de este nivel a lo largo de su vida sigue siendo limitado frente a otros países miembros.

Este rezago mantiene abierta la discusión sobre cómo ampliar el acceso académico, reducir barreras económicas y fortalecer mecanismos que permitan a más estudiantes iniciar, continuar y concluir su formación profesional.

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