
Don Vetulio, señor de edad madura, llegó a una casa desafinada, o sea de mala nota.
–Que venga Jobilia –le pidió a la madama.
–¿Jobilia? –se extrañó la mujer–. Don Vetulito: están libres Frinesia, Mesalinda y Taisia. Las tres son más jóvenes y más guapas que Jobilia.