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Mundiario 25 May, 2026 04:31

La radio española cambia de voz: las marchas de Alsina y Àngels Barceló cierran una era

La radio española no pierde solo a dos comunicadores. Pierde dos maneras de entender la conversación pública de las últimas décadas. La salida de Àngels Barceló de Hoy por Hoy y la retirada parcial de Carlos Alsina del tramo más político de Más de uno marcan probablemente el final de una época en la radio generalista española: la era de las grandes voces capaces de ordenar cada mañana el ruido político, emocional y social del país.

Aunque ambas decisiones tienen naturalezas distintas, juntas construyen una imagen muy reveladora del momento que atraviesa el periodismo radiofónico. Barceló deja la Ser después de 21 años en la cadena y siete al frente de las mañanas más escuchadas de España. Alsina, por su parte, no abandona Onda Cero, pero sí se aparta del núcleo más exigente y agotador de la actualidad política diaria. Dos movimientos simultáneos que parecen expresar el mismo cansancio de fondo: el desgaste de un modelo informativo sostenido durante años sobre la tensión permanente.

Àngels Barceló deja además un vacío muy difícil de medir únicamente en cifras de audiencia. Durante su etapa al frente de Hoy por Hoy, la Ser consolidó un liderazgo histórico y superó de forma estable los tres millones de oyentes, algo prácticamente inédito en la radio española contemporánea. Pero el verdadero mérito de Barceló no estuvo solo en mantener el liderazgo heredado de nombres como Iñaki Gabilondo, Carles Francino o Pepa Bueno, sino en adaptar el formato a una época marcada por la fragmentación digital, la aceleración informativa y la creciente polarización política.

Àngels Barceló deja Hoy por Hoy tras consolidar el liderazgo histórico de la Ser. Carlos Alsina abandona el tramo político de Más de uno admitiendo sentirse “gastado”

La periodista catalana consiguió construir una voz reconocible en medio de un ecosistema mediático cada vez más radicalizado. Su estilo combinó firmeza editorial, cercanía emocional y una cierta capacidad para convertir la actualidad política en una conversación humana más que en un simple enfrentamiento ideológico. Quizá por eso el homenaje improvisado que le dedicó José Luis Sastre en antena resultó especialmente significativo. Más allá de la emoción personal, el subdirector de Hoy por Hoy reivindicó una forma de hacer radio “coral, exigente, respetuosa, empática y plural”. En realidad, estaba describiendo también lo que la Ser teme perder.

La despedida de Barceló posee además un fuerte componente simbólico para el Grupo Prisa, que atraviesa un profundo proceso de transformación orientado a nuevas audiencias y nuevos formatos. La dirección insiste en que se abre una nueva etapa estratégica, pero resulta inevitable preguntarse hasta qué punto la radio generalista puede reinventarse sin las grandes figuras que durante décadas funcionaron como referencias emocionales y editoriales para millones de oyentes.

En paralelo, la decisión de Carlos Alsina introduce otra reflexión distinta, quizá más incómoda. Como señala un artículo de opinión de MUNDIARIO, cuando uno de los periodistas más influyentes de la radio española admite públicamente que está “gastado” tras 33 años de información y opinión diaria, no solo habla de sí mismo. Está describiendo el agotamiento colectivo de una conversación pública convertida casi exclusivamente en combate político. Alsina no denunció censuras ni conspiraciones empresariales. Denunció algo probablemente más profundo: la fatiga de interpretar todos los días un país atrapado en la tensión permanente.

Su discurso tuvo incluso algo de manifiesto generacional. Reivindicó la radio que acompaña frente a la radio que combate; los segundos tramos, los humoristas y los divulgadores frente al “sermón de las ocho”. Y lanzó una crítica especialmente dura a la obsesión actual por etiquetar ideológicamente a cada comunicador y a cada cadena. Durante décadas se discutía sobre estilo, lenguaje, creatividad o capacidad narrativa. Hoy, lamentaba Alsina, todo parece reducirse a preguntar “cómo respira políticamente” cada periodista.

Rafa Latorre. / Onda Cero Rafa Latorre. / Onda Cero

Llega el gallego Rafa Latorre

La transición anunciada en ambas cadenas dibuja además un nuevo mapa radiofónico. El pontevedrés Rafa Latorre asumirá el tramo informativo de Más de uno; Marta García Aller dirigirá La Brújula; y la Ser prepara ahora la compleja sucesión de Barceló en el programa más emblemático de la radio española. Son movimientos que evidencian un relevo generacional inevitable, aunque todavía incierto.

Porque el verdadero interrogante no es solo quién ocupará esos micrófonos, sino qué tipo de radio emergerá después. La radio española ha sobrevivido durante décadas gracias a voces capaces de construir una relación casi íntima con los oyentes. Pero el ecosistema mediático ha cambiado radicalmente: el consumo digital fragmenta la atención, las redes sociales aceleran el conflicto y la política invade cada vez más espacios de la vida cotidiana.

Tal vez por eso las despedidas de Barceló y Alsina suenan menos a simple relevo empresarial y más a cierre de ciclo cultural. Dos periodistas muy distintos entre sí coinciden, en el fondo, en una misma intuición: quizá el periodismo radiofónico necesite recuperar algo de pausa, humanidad y conversación real para seguir siendo relevante en una sociedad agotada de ruido político constante. @mundiario

 

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