La histórica Torre de Belém reabrirá este miércoles sus puertas al público después de permanecer cerrada durante un año por trabajos de restauración en su fachada e interiores, además de la implementación de nuevas medidas para limitar el número de visitantes y prevenir su deterioro.
El emblemático monumento, ubicado a orillas del río Tajo y considerado uno de los principales símbolos de Portugal, recibió en 2024 más de 387 mil visitantes, de acuerdo con datos de la administración del recinto.
Las obras comenzaron en mayo de 2025 e incluyeron una limpieza especializada, tanto manual como con tecnología láser, para retirar residuos e incrustaciones acumuladas en la piedra de la estructura, tanto en el exterior como en el interior.
La restauración más reciente de este tipo se había realizado en 1998, aunque en aquella ocasión únicamente se intervino la fachada exterior.
Teresa Silveira, representante de la empresa encargada de las obras, explicó que la intervención tuvo un costo aproximado de 1.2 millones de euros.
Los trabajos sufrieron retrasos debido a los temporales que impactaron Portugal durante este año, entre ellos Kristine, Leonardo y Therese, los cuales provocaron daños en ventanas y pasadizos del monumento debido a la intensidad de las mareas.
Como parte de las nuevas medidas de conservación, la administración implementará un sistema de acceso controlado similar al utilizado en el Monasterio de los Jerónimos, otro de los principales atractivos turísticos de Belém.
A partir de ahora, el aforo estará limitado a 900 visitantes por día y las entradas se distribuirán mediante horarios específicos para reducir el desgaste provocado por el elevado flujo de turistas.
La directora del monumento, Margarida Donas, señaló que el objetivo es preservar la estructura y fomentar también la visita de ciudadanos portugueses, además del turismo internacional.
Aunque el acceso al interior aún permanece restringido temporalmente, cientos de personas continúan acercándose para observar el renovado aspecto de la torre, que ahora presenta una tonalidad más clara tras la eliminación de suciedad acumulada durante décadas.
Entre los visitantes se encontraban las mexicanas Gerike Rijna y Lucía Mayagoitia, quienes destacaron el cambio visual del monumento al señalar que luce “mucho más blanco que en las fotografías”.
La construcción de la Torre de Belém comenzó entre 1514 y 1515 por orden del rey Manuel I de Portugal como parte de un sistema defensivo para proteger la entrada marítima a Lisboa.
A lo largo de los siglos, el monumento se convirtió en uno de los principales símbolos de la expansión marítima portuguesa y de la época en la que Portugal figuraba entre las grandes potencias comerciales y navales del mundo.