Alejandro González Iñárritu añadió un nuevo capítulo a una trayectoria marcada por hitos internacionales al convertirse en el primer cineasta que ingresa a El Colegio Nacional, una de las instituciones intelectuales más importantes del país.
Iñárritu abre una puerta histórica
Dicha incorporación no sólo representa un reconocimiento a su carrera, también marca un precedente para el cine mexicano dentro de un espacio históricamente ocupado por figuras de la ciencia, las humanidades y las artes.
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Durante la ceremonia de ingreso, Iñárritu ofreció una conferencia La alucinación consensuada, una exposición en la que abordó ideas relacionadas con el cine, la imaginación y el proceso creativo, espacio con el que también recordó episodios personales y compartió la manera en la que las imágenes han construido su relación con el mundo.
"Aún hoy, no estoy convencido de poseer los méritos necesarios para ocupar un lugar entre un grupo de mentes tan brillantes como las que tengo delante. No soy, después de todo, un hombre de palabras, mi lenguaje es en imágenes”, expresó el director de Amores Perros con humildad sobre la narrativa que lo ha acompañado en su vida.
Además habló además sobre la complejidad que existe detrás de una producción cinematográfica y describió el proceso creativo con una imagen contundente: “Hacer una película es domesticar un huracán”.
El cineasta también cuestionó el papel que la Inteligencia Artificial puede asumir dentro de las expresiones artísticas, en especial cuando interviene en la creación de imágenes alejadas de una experiencia humana auténtica. Señaló que desde los primeros rastros visuales de la humanidad, como las pinturas rupestres, el arte surgió a partir de personas que dejaron constancia de su tiempo y de su visión del futuro.
“La Inteligencia Artificial puede hacer y hará pirotecnias visuales de primer nivel, pero detrás, no hubo nadie que amara, sufriera, tuviera hijos, afectos, pérdidas, ni se equivocara jamás. Es la belleza de un vacío aterrador".
Honran trayectoria
La integración de Iñárritu también se interpretó como un reconocimiento al lugar que el cine mexicano alcanzó en el escenario internacional durante las últimas décadas, ya que su nombre forma parte de una generación que abrió puertas para la industria nacional y colocó historias creadas en México ante públicos de distintas partes del mundo.
Su trayectoria incluye títulos como Amores perros, Babel, Birdman y The Revenant, proyectos que fortalecieron su prestigio dentro de la industria cinematográfica mundial. A ello se suman cinco premios Oscar y distintos trabajos que exploraron nuevas formas narrativas.
Especial.
“La vida es ese fragmento de intimidad en el que imaginamos, padecemos y gozamos y la materia prima de aquello que se convierte en arte. Momentos que salvamos para nosotros y otros que gritan ser compartidos en ese acto simbólico de luz que llamamos cine”, dijo Iñarritu, que además se refirió al cine por su juventud: "llevo 30 años dedicándome a él y tratando de entenderlo".
En ese sentido, evocó a su pasado que alimentó con lecturas como El Aleph de Borges y su asistencia a la Cineteca Nacional, en donde presenció filmes de cineastas como Herzog, Resnais, Visconti, Bergman, Fellini y Kiarostami.
Desde la creación de El Colegio Nacional en 1943 ningún realizador había ocupado un sitio entre sus integrantes, hecho que coloca al lenguaje cinematográfico dentro de un círculo dedicado a la difusión del conocimiento y el pensamiento mexicano.