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El Diario 27 May, 2026 21:50

De refugios del delito a ‘Espacios de Paz’

En Riberas del Bravo, dos viviendas que anteriormente permanecían abandonadas ahora funcionan como espacios comunitarios donde mujeres, niñas, niños y adolescentes participan en talleres, actividades recreativas y procesos de acompañamiento impulsados por organizaciones civiles.
Se trata de los llamados “Espacios de Paz”, operados por Red Mesa de Mujeres en distintos puntos del sector, una zona donde la organización ha trabajado desde hace aproximadamente una década y en la que, de acuerdo con sus integrantes, persisten problemáticas relacionadas con violencia familiar, violencia de género, consumo de drogas y abuso sexual contra menores.
Yadira Cortés, coordinadora del área de intervención comunitaria de Red Mesa de Mujeres, explicó que antes de contar con las viviendas intervenidas realizaban actividades en parques y espacios improvisados de la colonia.
“Trabajábamos abajo de un árbol, en un parque, en la esquina donde se podía”, relató.

Posteriormente, comenzaron a utilizar una casa rentada que carecía de servicios básicos y condiciones adecuadas para realizar actividades comunitarias, especialmente durante temporadas de viento o lluvia.
Cortés explicó que la idea de convertir viviendas abandonadas en espacios comunitarios surgió tras observar que varias casas deshabitadas en Riberas del Bravo eran utilizadas para actividades delictivas o consumo de drogas. A partir de ello comenzaron gestiones con distintas instancias para recuperar algunos inmuebles y destinarlos a actividades sociales.
Actualmente existen dos espacios en funcionamiento y un tercero próximo a incorporarse a las actividades comunitarias. Los inmuebles fueron entregados en comodato y, según explicó la organización, son utilizados para talleres, reuniones y vinculación con otras instituciones y colectivos.
En los espacios se desarrollan actividades relacionadas con empoderamiento económico, acompañamiento comunitario y atención a mujeres, además de colaboraciones con otras organizaciones que realizan talleres o intervenciones temporales.
De acuerdo con Cortés, las actividades comenzaron formalmente en agosto de 2025 y actualmente reciben entre 25 y 30 mujeres de manera regular, aunque algunos eventos han reunido hasta 300 personas cuando se realizan en fines de semana.
La coordinadora señaló que una de las principales problemáticas detectadas en la zona es la violencia de género, que se relaciona también con embarazo adolescente, violencia familiar y abuso sexual infantil, afirmó.
Indicó además que en los últimos diez años han documentado casos de feminicidio cercanos a habitantes de la comunidad, así como hechos violentos ocurridos en las inmediaciones del sector.
Marielena Aguilar, una de las usuarias que acuden a las actividades comunitarias, comentó que empezó a participar desde la apertura de la casita porque buscaba un espacio para convivir y mantenerse activa.
“En mi casa me aburro. Yo siento que vengo a relajarme”, expresó.
Otra de las usuarias, María Hernández Ortuño, relató que decidió integrarse después del fallecimiento de su esposo, debido a que pasaba gran parte del tiempo sola mientras sus hijas trabajaban y estudiaban.
Las asistentes señalaron que en estos espacios reciben acompañamiento psicológico, realizan convivencias y participan en actividades dirigidas a mujeres de distintas edades.
También consideraron importante que existan lugares donde las mujeres puedan reunirse y participar en actividades comunitarias dentro de Riberas del Bravo, particularmente en un contexto donde todavía persisten dinámicas de machismo que limitan la participación de algunas vecinas, aseguraron. (Jonathan Álvarez / El Diario)

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