Guadalupe.- En medio de señalamientos por supuesta corrupción y nexos delictivos, el General de Brigada Isaac Bravo López fue removido de la comandancia de la 11 Zona Militar con sede en Guadalupe, Zacatecas.
El pasado sábado, autoridades militares y estatales realizaron el reacomodo, pues Bravo López fue designado como Comandante de la 41 Zona Militar con sede en Puerto Vallarta, Jalisco.
Apenas esta misma semana, a Bravo López, quien estaba en Guadalupe, Zacatecas, desde febrero del año pasado, lo acusaron, sin pruebas, de presuntamente recibir dinero del crimen organizado; sin embargo, ninguna autoridad ha brindado información oficial sobre el tema.
Su lugar fue ocupado ahora por el General Brigadier Armando Toscano Yáñez.
Las ceremonias de asunción del cargo estuvieron presididas por el General de División Porfirio Fuentes Vélez, Comandante de la V Región Militar, a la que pertenecen las dos zonas militares.
Bravo López es licenciado en Administración Militar por la Escuela Superior de Guerra y maestro en Administración Militar para la Seguridad Interior y Defensa Nacional; tomó cursos de paracaidismo, así como de estrategia y defensa en el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa en Washington.
Ha sido Jefe de Sección del Estado Mayor, de tres cuarteles generales a nivel región y zona militar, así como agregado militar y aéreo en la Embajada de México en Chile.
Mientras que Toscano Yáñez es egresado del Heroico Colegio Militar y ha desempeñado cargos operativos y administrativos del Ejército y la Guardia Nacional.
Entre otros, ha sido comandante de la Guarnición Militar de Cozumel, Quintana Roo, y coordinador estatal de la Guardia Nacional en Jalisco.
Agresiones contra el Ejército repuntaron 23% en 2025
El año 2025 se consolidó como el periodo de mayor confrontación entre las Fuerzas Armadas y el crimen organizado en cuatro años, registrándose 506 agresiones al Ejército. Fuentes castrenses reconocieron que los tiroteos espontáneos evolucionaron a combates prolongados con tácticas de guerra irregular. La hostilidad dejó un saldo de 36 soldados muertos y 162 heridos, marcando una escalada en la letalidad del conflicto.
Los grupos delictivos modificaron su estrategia operativa mediante el uso de minas terrestres artesanales, drones con explosivos, barricadas armadas y emboscadas planificadas. Mandos desplegados en Michoacán confirmaron que las células delictivas ya no buscan huir de las tropas federales, sino frenar su avance territorial. Esto evidencia una preparación logística previa con monitoreo constante de las rutas de patrullaje militar.
Geográficamente, la violencia se focalizó en corredores de trasiego específicos bajo disputa criminal, encabezados por Sinaloa con más de 90 ataques y Michoacán con 70. Las agresiones también golpearon con intensidad a batallones en Sonora, Tamaulipas y Zacatecas. En estas zonas, facciones como el CJNG y escisiones del Cártel de Sinaloa sabotean activamente las incursiones oficiales en comunidades rurales y serranas.
AAK