En México hay grandes expertos en economía; algunos son empresarios y otros académicos que pasaron por la administración pública para luego convertirse en empresarios. Carlos Slim, el hombre más rico de México, un hombre de gran optimismo, dio su conferencia anual con un comentario sobre el rumbo de la economía el pasado lunes. El doctor Pedro Aspe, economista, exsecretario de Hacienda, empresario y consultor, también maestro de gran prestigio en el ITAM, explicó ante expertos en administración la situación que vivimos hoy.
Aspe participó hace un mes en una conferencia titulada “Mexico MBA Summit” en la escuela de negocios Sloan del MIT (Massachusetts Institute of Technology). Hizo comentarios sobre la evolución de la economía mexicana. Como buen maestro, explicó con claridad el diagnóstico macroeconómico del país. Lo dividió en cuatro partes I. El déficit presupuestal estructuralmente alto, II. La deuda pública alta y creciente, III. El crecimiento económico bajo y IV. Sus conclusiones o una síntesis de la cascada estructural que conduce al estancamiento económico.
El doctor Aspe explica que el gobierno creó una “segunda nómina” para 29.4 millones de beneficiarios de los programas sociales, equivalente al 3 % del PIB. “Un gasto puramente corriente sin retornos productivos para la economía”. Pemex es un agujero negro que absorbe recursos cuando produce menos que nunca. La consecuencia es la reducción de la inversión física y del capital humano, es decir, en educación, salud y seguridad.
En abril hablaba del “riesgo soberano”, es decir, la incapacidad del país para llegar a un punto de quiebre cuando la deuda gubernamental alcance el 60 % del PIB, algo que está a punto de ocurrir. Se anticipó a las calificadoras en el señalamiento del deterioro de la hacienda pública. El exsecretario dice que las calificadoras han reiterado el grado de inversión de las economías emergentes al cruzar este umbral.
Si alguien conoce las entrañas de las finanzas públicas y el funcionamiento de la economía nacional, es Aspe. Cuando fue secretario de Hacienda durante el sexenio de Carlos Salinas, la economía creció un 25 %; además, apoyó la autonomía del Banco de México y logró renegociar la deuda del país a tasas de interés moderadas. Al final del sexenio, en 1994,con la turbulencia política después del levantamiento en Chiapas y el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el país se enfiló a la peor crisis de nuestra generación. No obstante, hoy lo que sostiene la economía nacional son las exportaciones, producto del ingenio de Salinas de Gortari, quien logró integrar a Norteamérica en un bloque económico mediante el Tratado de Libre Comercio.
En su conferencia, Aspe muestra el resultado de una década perdida: el estancamiento de la producción nacional y del ingreso por habitante. “Las políticas actuales tienen como consecuencia el estancamiento absoluto y tenemos un PIB per cápita más bajo que hace 7 años. Lo peor: el motor está apagado tras 16 meses de caída de la inversión. El gobierno invirtió, pero en obras ‘sin retorno’, como el Tren Maya y el de Dos Bocas. La inversión privada es “negativa prácticamente desde 2019, salvo el rebote tras el COVID-19”.
Hay incertidumbre institucional y productividad negativa; la informalidad crece al 25.5 % del PIB, cuando en 2018 era del 22.8 %. Lo que sigue es poco optimista: hay una cascada de estancamiento estructural, pero de eso y de la visión de Carlos Slim hablaremos mañana.