El MAC-26 no se desarmará en el Gran Premio de Mónaco, o al menos eso espera Cadillac.
Uno de los problemas más recurrentes al que se ha enfrentado el equipo estadounidense es la fragilidad de su monoplaza, pues los algunos elementos, como los espejos retrovisores y los aletines laterales de los alerones, se desprenden cuando se va a alta velocidad.
En Canadá, Sergio Pérez abandonó la carrera porque su suspensión explotó y las piezas salieron volando, dañando el neumático delantero derecho, lo que obligó a la escudería a revisar a profundidad cuál fue la causa del desastre.
"La causa raíz la entendemos, es algo que ya ha sido abordado. Así que si la pregunta era 'estamos preocupados por Mónaco después de eso', no. Ya había un fallo antes de eso y en cuanto se aplican los frenos, no hay nada que asegure los frenos al nivel que necesitan estarlo, así que terminas con algo que parece bastante dramático al final", explicó Graeme Lowdon, jefe de Cadillac.
En El Principado, la marca con sede en Carolina del Norte puede aprovechar para conseguir su mejor resultado, pues en ese circuito callejero lo que más importa es la habilidad del piloto para no tocar los muros.
Las recientes restricciones que aplicará la Federación Internacional de Automovilismo les da cierta tranquilidad porque no serán presas fáciles para adelantamientos y podrán defenderse con lo que tienen.
En su alineación hay un piloto que ya sabe lo que es ganar en Mónaco y el que mejor ha aprovechado las actualizaciones, y ese es precisamente Checo, que completó la hazaña en 2022.
"Creo que tenemos pilotos que conocen bastante bien las calles de Mónaco, así que eso siempre es un gran punto a favor", finalizó el mandamás.