Recientemente la presidenta, Claudia Sheinbaum, anunció una serie de ampliaciones al tratado comercial con Europa que promovió el presidente, Ernesto Zedillo. Hay que recordar que fue el presidente, Miguel de la Madrid, quien tomó la decisión de abrir la economía mexicana al comercio exterior, comenzando un amplio proceso de desregulación y adelgazando el aparato gubernamental buscando mayor eficiencia en las tareas que realmente le competen al estado.
Continuando con aquel proceso, su sucesor, el presidente, Carlos Salinas de Gortari, dio el que quizás sea uno de los pasos más trascendentes en la historia económica de México con la firma del tratado comercial con América del Norte y, desde entonces, hasta Enrique Peña Nieto, se mantuvo la tendencia de buscar nuevos mercados para los bienes y servicios del país.
Si bien el presidente, López Obrador, corrió exactamente en sentido contrario que sus seis antecesores, buscando ver hacia adentro del país sin enfoque en la ampliación de mercados internacionales, documentó más de 40 violaciones al acuerdo de libre comercio con EU y Canadá, además cerró la posibilidad de inversiones sobre todo de España al tiempo que abrió de par en par las puertas a los productos provenientes de China sin que ello haya sido retribuido con la compra de bienes mexicanos al país asiático; en contraste, nuestra presidenta ha buscado a toda costa cuidar el acuerdo con Norteamérica y ampliar el que se tiene con Europa desde la década de los años noventa.
A pesar de lo bien aceptados que son los productos mexicanos y la experiencia de más de 36 años de comercio libre con más de 50 países, nuestro gobierno no tiene el camino fácil para seguir promoviendo nuestra integración comercial.
El anuncio conjunto con la comisionada europea Ursula von der Leyen abre el camino para fortalecer el intercambio agropecuario con un continente que tiene los subsidios agrícolas más agresivos del mundo y, por el lado, la revisión del T-MEC, EU va a quitar de la sociedad todo lo que pueda sin miramiento alguno porque además de estar en su derecho, existen múltiples fallas de nuestra parte que van desde el sector laboral, la eliminación de órganos autónomos del Estado, laxitud en el Estado de Derecho hasta el bloqueo a las inversiones en el sector más importante de la región que es el eléctrico.
A lo anterior, hay que sumar los señalamientos expresos y concretos de relaciones de conspicuos miembros del partido Morena con el narcotráfico y la evidente cercanía del gobierno con el grupo de Sao Paulo, asuntos que el presidente Donald Trump y su equipo no van a separar de lo comercial, la razón es porque uno lleva a lo otro.
Podemos dar un aplauso a la presidenta Sheinbaum por el esfuerzo de regresar a la senda del comercio libre con EU y Europa después del inconveniente interregno del sexenio anterior, aunque los temas del narcotráfico y el foro de Sao Paulo, así como los subsidios agrícolas son verdaderos obstáculos que tiene enfrente.