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El Financiero 06 Jun, 2026 11:27

El laberinto de la inseguridad

El gobierno actual cambió la política de seguridad. Desechó los «abrazos y no balazos» y se enfrentó a los delincuentes. Son evidentes los esfuerzos realizados en el combate a la delincuencia pero, a pesar de ello, la gente no está satisfecha con los resultados. La reciente encuesta de El Financiero consigna y afirma que más del 50 % de los encuestados percibe que la política de seguridad no está dando resultados concretos.

El asunto es tan delicado y complejo que, aun con todo el trabajo de seguridad realizado, la gente de los municipios y las comunidades se siente sola y no encuentra tranquilidad ni sosiego. Ahora siente cerca, muy cerca, el cobro de piso y la extorsión, y lejos, muy lejos, a la autoridad encargada de la seguridad. Los cuerpos de seguridad sólo están atendiendo lo emergente, como los bomberos únicamente apagan los incendios.

Habría que integrar a nivel nacional las acciones implementadas por el gobierno de la presidenta. Las estructuras de seguridad deben establecerse en todos los estados y municipios; su presencia y permanencia es inhibitoria del delito. Hay que combatir a la delincuencia con acciones conjuntas y trabajo coordinado de los tres niveles de gobierno. Se requiere asignar muchos más recursos para seguridad, dado que es el principal problema nacional. El presupuesto es fundamental; no se pueden pedir peras al olmo. Sin recursos no hay resultados y sin resultados entramos en el laberinto de la inseguridad.

Los últimos embates del exterior han estado rudos. Enjuiciar a diez funcionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador y un senador, no es cosa menor. Y lo peor: la amenaza de que aún hay más. Se está filtrando información del retiro de visas a los gobernadores de Sonora y Tamaulipas. Verdad o no, contamina el ya muy enrarecido ambiente.

A la presidenta la han sacado de sus casillas. Se ha envuelto en el discurso nacionalista abanderando la defensa de los indiciados. Es una postura frágil frente a la demanda penal de los tribunales del vecino del norte. Se ha puesto del lado de los «malos» y Trump del lado de los «buenos». Qué ironía. No debería jugar ese papel. A pesar de los pesares, Trump no está satisfecho y quiere más. El problema es que no sabemos a ciencia cierta qué tanto está dispuesto a concretar acciones contundentes en contra del movimiento de la 4T.

El gobierno está entrampado en sus propias contradicciones. Lo delicado del tema es que lo de Rocha y compañía sólo puede ser el principio de algo mayor. Nuestra debilidad son los problemas internos. La inseguridad y la falta de Estado de derecho han secuestrado nuestra soberanía y acotado nuestra libertad. Estos son los verdaderos factores que hacen nula a la República y los que deberían combatirse para erradicarlos.

El discurso de la presidenta, en la última concentración en el Monumento a la Revolución, demuestra dureza contra Estados Unidos. Esto podría provocar un enfrentamiento con el presidente Trump. Es una lucha muy desigual dado que el gobierno de nuestro vecino cuenta con toda la información sobre los políticos involucrados con el narcotráfico. Además, en poco o en nada ayuda la intervención de López Obrador en defensa de la presidenta; al contrario, atiza la confrontación y la debilita ante la opinión pública nacional e internacional.

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