El discurso oficial insiste en que el “Plan México” es la hoja de ruta para el crecimiento económico. Sin embargo, lo que se observa en la práctica es un vacío de ejecución. Así lo señalaron la semana pasada algunos empresarios del sector manufacturero, en un conversatorio organizado por MUNDI.
El Plan México marca la ruta correcta del crecimiento pero no el cómo y en consecuencia no ha generado confianza ni ha modificado los pronósticos de crecimiento, que sin una estrategia firme y planes de ejecución seguiremos solo salvándonos de no caer en una recesión técnica.
Mientras el gobierno presume metas de empleo y competitividad, la realidad muestra contracción manufacturera y pérdida de empleos. El sector privado, consciente de que no puede esperar a que la política se alinee, ha asumido el papel de verdadero motor del desarrollo.
En palabras del Doctor Alberto Bustamante, presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (ANAPSA), “El Plan México es el sector privado”.
La industria maquiladora, a través de programas como IMMEX, ha demostrado ser una “historia de éxito resiliente”. No se trata de subsidios, como algunos críticos sugieren, sino de diferimientos arancelarios que permiten mantener competitividad en un entorno global cada vez más exigente.
La renegociación del T-MEC, con la propuesta de elevar el contenido regional al 85%, es un reto mayúsculo, pero también una oportunidad histórica para consolidar una segunda ola de relocalización de empresas extranjeras. México puede convertirse en el gran beneficiario si logra sustituir proveedores asiáticos por norteamericanos, reforzando su posición en la cadena de suministro automotriz.
La maquila frente a la incertidumbre regulatoria
El nearshoring no es un fenómeno automático, requiere certidumbre normativa, infraestructura adecuada y un marco regulatorio que facilite la operación de empresas cumplidoras. Aquí es donde las decisiones gubernamentales han generado más ruido que resultados.
La Marina que, desde 2020, tiene el control administrativo y operativo de las 17 aduanas marítimas del país, ha frenado la llegada de insumos esenciales para la industria maquiladora por desconocimiento de las fracciones arancelarias.
Flor María González, Directora General de la Asociación Nacional de Fabricantes de Pinturas y Tintas (ANAFAPYT) destacó que la falta de personal capacitado en aduanas se traduce en retrasos que afectan la producción nacional.
Este tipo de obstáculos son inadmisibles en un país que aspira a ser protagonista de la nueva geografía industrial. La fiscalización agresiva, la sobrerregulación y la inconsistencia en aduanas no sólo inhiben la inversión, también erosionan la confianza de los socios comerciales.
En un contexto donde la renegociación del T-MEC exige elevar estándares y fortalecer cadenas de suministro, México no puede darse el lujo de frenar su propia maquinaria productiva por errores burocráticos.
La propuesta de INDEX para una agenda de mejora regulatoria basada en cinco pilares (perfilamiento del importador, monitoreo inteligente, facilitación condicionada, digitalización avanzada y encadenamiento productivo) es un ejemplo de cómo el sector privado está pensando en soluciones concretas.
No se trata de pedir menos regulación, sino de exigir una regulación inteligente que diferencie entre empresas cumplidoras y riesgosas, que agilice procesos y que fomente la integración productiva; comentó durante el conversatorio Israel Morales, Director Nacional del Comité de Relaciones MX-USA y Asuntos Internacionales de INDEX.
El futuro depende de la acción
El “Plan México” hoy existe en el discurso, pero no en la práctica. La industria maquiladora y el sector privado han demostrado que pueden suplir las carencias del Estado, impulsando capacitación, innovación y encadenamiento productivo. Sin embargo, no basta con la iniciativa empresarial, es necesaria la presencia de un gobierno que deje de obstaculizar y empiece a facilitar.
La oportunidad del nearshoring y la renegociación del T-MEC no se repetirá. México tiene frente a sí la posibilidad de consolidarse como el gran hub manufacturero de Norteamérica, pero para lograrlo necesita reglas claras, infraestructura moderna y un aparato aduanero que funcione como aliado, no como barrera.
La historia económica enseña que los países que capitalizan coyunturas estratégicas son aquellos que logran alinear política y mercado. Hoy, México está dejando esa tarea en manos del sector privado. El riesgo es que, si el Estado no corrige el rumbo, el “Plan México” quedará como una promesa incumplida y la segunda ola de nearshoring pasará de largo.