La candidata presidencial peruana Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, obtuvo 50.095 por ciento de los sufragios mientras Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, alcanzó 49.905 por ciento de apoyo, según el conteo preliminar de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la organizadora de los comicios.
Tras el cierre de la votación ayer, el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, estimó que el resultado final "estaría en los próximos 30 días" y pidió a la ciudadanía y a las organizaciones políticas "mantener serenidad y actuar con responsabilidad democrática".
El cómputo final de la primera vuelta del 12 de abril fue anunciado más de un mes después de los comicios.
Fujimori, hija del fallecido ex Mandatario Alberto Fujimori (1990-2000) y que participa por cuarta vez en una liza presidencial, pidió paciencia a sus seguidores.
"Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda", expresó la candidata en una declaración desde un hotel de Lima.
En tanto Sánchez salió a un balcón frente a la plaza San Martín, en el centro de Lima, y agradeció a los pueblos indígenas, los campesinos y los sectores vulnerables "que han decidido venir a recuperar el gobierno para el pueblo".
El ajustado resultado parcial recuerda al de la segunda vuelta presidencial de 2021 entre Pedro Castillo y Fujimori.
La excongresista empezó con cierta ventaja, pero al final Castillo se impuso por una mínima fracción: 50.1por ciento frente a 49.9 por ciento.
Ambos candidatos llegaron al balotaje con un elevado nivel de rechazo. Más del 70 por ciento del electorado no votó por ninguno de los dos en la primera vuelta. Fujimori sumó 17.18 por ciento mientras Sánchez obtuvo 12.03 por ciento.
La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings sostuvo en un análisis previo al balotaje que independientemente de quién gane los problemas de gobernabilidad de Perú y la composición del Congreso bicameral, en el que ningún partido tiene mayoría, "limitarán la capacidad del próximo Gobierno" para impulsar reformas claves.
La política de 51 años afirma que en su eventual gestión habrá "orden" para las inversiones extranjeras y la seguridad interna, amenazada por el incremento de la delincuencia. En el último quinquenio se han quintuplicado las extorsiones y duplicado los asesinatos en el país.
En el único debate previo al balotaje Fujimori reivindicó el Gobierno de su padre y prometió que vencerá a la criminalidad al igual que Alberto Fujimori derrotó al grupo extremista violento Sendero Luminoso.
Afirmó que en su Gobierno habrá "pollo más barato, balones de gas a precio accesible, fertilizantes a buen precio para tu cosecha, saber que saldrás a trabajar y volverás sano y salvo a tu casa".
Sánchez, ex Ministro del encarcelado ex Presidente Castillo (2021-2022), promete un Gobierno enfocado en aliviar a los más pobres y que represente a zonas remotas de los Andes y la Amazonía.
Popular en el sector rural y el sur del país, ha intentado calmar la preocupación que generó su candidatura entre los inversionistas repitiendo públicamente que no expropiará ningún activo de empresas transnacionales que extraen minerales o gas de Perú.
Durante el debate dijo que un eventual Gobierno suyo estará abierto a "todas las banderas para generar trabajo y progreso", pero destacó su apoyo a las inversiones de China como el Tren Bioceánico, que busca conectar al estratégico puerto de Chancay, sobre el Pacífico, con la costa atlántica de Brasil.
Sánchez, de 57 años y quien viste un sombrero campesino de ala ancha que le regaló Castillo, también ha tomado distancia de un socio menor, el ultranacionalista Antauro Humala, que propone aplicar la pena de muerte en casos de corrupción.
En declaraciones a The Associated Press dijo que buscará renegociar los contratos mineros de forma consensuada, incluido el de Las Bambas, una de las minas de cobre más grandes del mundo controlada por la estatal china Minmetals.