
No dejaron de ser impresionantes las movilizaciones de las fuerzas de seguridad pública en la Ciudad de México para contener las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, claro que con la coartada de que simultáneamente se abrió una mesa de negociación para negociar nada e imponer la voluntad oficial ante las protestas del magisterio disidente.
Los estrategas de técnica de desmovilización social la verdad es que han perdido la sensibilidad en el uso arbitrario del poder público. Una revisión de lo ocurrido en el último mes deja entrever que la autoridad federal y el gobierno capitalino dejaron crecer la protesta del movimiento de la CNTE y se pudiera interpretar que por razones de desprestigio del movimiento.
La CNTE no es un partido político sino un bloque de poder político y social que nació en 1979, en Oaxaca, ante la protesta entonces justificada de bajos salarios a los profesores, de desarticulación total de la política educativa del Estado y de la crisis del régimen priista. Pero todos los gobernadores oaxaqueños manipularon a la Coordinadora como un grupo de choque para beneficiar a grupos en pugna.
La autoridad educativa y del Gobierno federal tienen razón en destacar que el salario magisterial ha crecido de manera consistente, pero no así la calidad de la educación y menos aún la atención al mobiliario educativo francamente de quinto mundo.
La reacción gubernamental en estos 47 años de existencia de la CNTE ha sido el tolete activo, pero también de manera tramposa la distribución de dinero a manos llenas para los líderes de las secciones disidentes del SNTE.
Algún gobernante quiso utilizar a la Coordinadora para golpear al sindicato de Elba Esther Gordillo, pero la habilidad de esta dirigente logró un acuerdo que les revirtió el golpe.
La coordinadora no es una organización magisterial de tipo social, sino un grupo político al servicio del mejor postor.
Zona Zero
- Hoy podría haber noticias importantes -quizá no sorpresas, aunque conociendo a Mr. Trump podría saltar la liebre- en la reunión de los gabinetes de seguridad de México y Estados Unidos nada menos que en la sede de la embajada de Washington aquí en México. Todas las cartas están abiertas y las demandas y concesiones ya se conocen, pero la liebre en el sombrero americano la tiene Trump con su última -aunque no la última- declaración de que está preparando invadir México por tierra para destruir cárteles del narcotráfico.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh