Con el avance de la temporada de lluvias en la Península, los reportes sobre “mosquitos gigantes” que azotan a la población han proliferado en las redes sociales.
Ante esto, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) emitió una guía informativa para ayudar a la ciudadanía a diferenciar a los mosquitos transmisores de enfermedades de otros insectos voladores que, aunque agresivos o vistosos, resultan inofensivos para la salud pública.
Las autoridades estatales precisaron que “no todo lo que parece mosco es un mosquito”. Señalaron que el objetivo es evitar alarmas innecesarias entre los habitantes.
La SSY recuerda que los mosquitos que en verdad representan un peligro para la salud pública pertenecen exclusivamente a la familia Culicidae, como el Aedes aegypti.
Estos vectores se caracterizan por una fisonomía de cuerpo delgado, frágil y un tamaño notablemente pequeño, equipados con una probóscide larga diseñada para succionar sangre en forma sutil, frecuentemente imperceptible al inicio.
Las autoridades señalaron que estos mosquitos peligrosos se reproducen principalmente en recipientes con agua limpia dentro y alrededor de los hogares, a diferencia de los moscos de pantano que brotan directamente de los suelos inundados y la vegetación silvestre.
La guía detalla otras familias de dípteros (insectos de dos alas) que suelen emerger en esta época húmeda y que la población confunde frecuentemente con mosquitos transmisores, aunque su impacto es nulo o solo molesto.
Entre ellos se encuentran los tábanos, que poseen el aspecto de moscas grandes y robustas con ojos de tonos verdosos, cuyas hembras cortan la piel con sus mandíbulas para alimentarse, provocando un pinchazo agudo e inmediato; la SSY aclara que los tábanos de la región no transmiten enfermedades a los seres humanos.
Asimismo, se identifican los tipúlidos, conocidos como patilargos, que son insectos enormes de patas extremadamente largas que no pican ni transmiten patógenos.
También aparecen los quironómidos, que son casi idénticos al mosquito común y viven cerca de cuerpos de agua, pero carecen de aparato bucal para picar.
Finalmente están las moscas de la humedad o psicódidos, pequeños insectos peludos de los baños que son completamente inofensivos.
Respecto a los denominados moscos de inundación o de pantano, la información de salud pública y los estudios entomológicos de instituciones regionales como la Universidad Autónoma de Yucatán respaldan que este insecto duplica o triplica el tamaño del vector del dengue, como informamos previamente.
Sus huevecillos tienen la capacidad de resistir meses en la tierra seca de zonas bajas o maleza, y eclosionan en forma masiva apenas el suelo se inunda por los primeros aguaceros fuertes.
Las hembras de este género son sumamente agresivas, atacan incluso a plena luz del día y su picadura es considerablemente más dolorosa debido a que su probóscide es más grande y robusta.
A pesar de las aparatosas ronchas que suelen causar y de la alarma que genera su tamaño entre la población, las autoridades de salud confirman que estas especies de inundación no representan un riesgo epidemiológico en territorio mexicano, ya que no son vectores transmisores de dengue, zika o chikungunya.