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Vanguardia 11 Sep, 2026 18:09

La Orquesta Metropolitana de Saltillo y la Micro Suite Op. 1 de David Reyes

* El estreno y divulgación de obras musicales nuevas empezó a tener vigencia en los programas de las temporadas orquestales desde el siglo XVII, en Europa, cuando los ensambles orquestales eran de pequeñas dimensiones, y su calidad sonora y técnica adolecía de los niveles de excelsitud de las orquestas en el siglo XIX. El siglo XVIII presenció la consolidación de esta práctica en los incipientes ensambles “profesionales” que empezaban a pulular en urbes urbanas como Viena, Londres, París, Mannheim y Leipzig. Algunas de ellas trascendieron el tiempo y quedó constancia en los medios impresos de la época, la crítica musical y en los textos de historia. La burguesía iba creciendo y, con ella, sus demandas de hedonismo y recreación social. Así es como surgieron las primeras asociaciones de empresarios musicales que vendían por suscripción boletaje de entrada pagada a dichos conciertos, tal es el caso de los Concerts Spirituels, a partir de 1725, fundada por el compositor, violinista y empresario de origen belga, Francois-Joseph Gossec (1734-1829); las temporadas organizadas por el compositor alemán, Georg Philipp Telemann (1681-1767), y su amigo J. S. Bach (1685-1750), en el Café Zimmermann de Leipzig, establecimiento que vendía la bebida exótica exportada de la península arábiga, específicamente de Yemen (el puerto de Moka), a través del Imperio Otomano. El dueño del novedoso café era Gottfried Zimmermann (+1741). El Collegium Musicum de Leipzig, sociedad universitaria fundada y dirigida por Telemann, estrenó obras musicales nuevas en el interior del establecimiento durante el invierno, y en el jardín exterior durante el verano. En 1705, Telemann abandona Leipzig y se muda a Polonia. Bach asume la dirección de esos conciertos en 1729 estrenando ahí su famosa Cantata del Café. Cabe aclarar que los conciertos del Café Zimmermann eran gratuitos, la única regla del establecimiento era consumir sus productos y beber mucho café. En el siglo XIX se consolidan más sociedades musicales en el continente europeo, como la Philharmonic Society of London, que encargó la composición de la Novena Sinfonía a Beethoven; la Gesellschaft der Musikfreunde de Viena, que fundó, además, el Conservatorio de Viena y construyó la famosa sala Musikverein, sede de la Orquesta Filarmónica de Viena; los Conciertos del Gewandhaus de Leipzig, dirigida por Félix Mendelssohn a partir de 1835, y en la que él estableció el modelo moderno de programación mixta entre música nueva y rescate histórico (Bach, Beethoven, Mozart); Sociedad Filarmónica de San Petersburgo, epicentro neurálgico de la música académica rusa; allí se realizó el estreno mundial de la Missa Solemnis de Beethoven, en 1824; la Société Nationale de Musique de París, fundada por Fauré y Saint-Saëns; la Sociedad de Conciertos Salomon de Londres, que estrenó las últimas sinfonías de Haydn, las monumentales Sinfonías “Londres”, (Sinfonías 93 a 104).

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