Entre banderas multicolores, abanicos y consignas por el reconocimiento de las identidades trans, miles de personas tomaron el Centro Histórico para celebrar, resistir y exigir derechos
Nayeli Hernández
Fotos: Sixto Picones
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Las calles de Querétaro volvieron a teñirse de arcoíris. Desde temprana hora, familias completas, personas trans y no binarias, integrantes de la comunidad sorda LGBT+, personas con discapacidad, infancias, adultos mayores, colectivos, asociaciones civiles y empresas comenzaron a reunirse en el corazón de la ciudad para participar en la décima edición de la Marcha del Orgullo y la Dignidad.
De acuerdo con cifras oficiales, más de 8 mil personas formaron parte de la movilización, una de las más numerosas registradas en la entidad.
La celebración, sin embargo, estuvo marcada por un contexto de exigencia a lo ocurrido hace un par de semanas cuando el gobernador Mauricio Kuri decidió vetar la Ley de Identidad de Género aprobada en el Congreso local, situación que derivó en denuncias de hostigamiento y amenazas contra activistas y personas de la diversidad sexual.
Pese a los ataques, los distintos grupos LGBTIQ+ decidieron salir a las calles y exigir respeto a sus derechos y al libre desarrollo de la personalidad.
A lo largo de la ruta, una marea de banderas arcoíris, trans, no binarias y de distintas identidades ondeó entre los edificios históricos. Los asistentes avanzaron entre música, aplausos y expresiones artísticas, mientras las consignas resonaban con fuerza: “¡Ley trans ya!”, “¡Ni Kuri ni el PAN me quitan la libertad!”, “¡Vetar no es gobernar!” y “¡Nos quieren quitar nuestra identidad!”.
En algunos puntos del recorrido aparecieron carteles que exigían el reconocimiento legal de las personas trans, otros recordaban el rechazo al veto gubernamental. Hubo también expresiones de protesta simbólica contra quienes votaron en contra de la iniciativa y mensajes que reivindicaban los derechos humanos y la diversidad como una causa colectiva.
Antes del arranque de la movilización, el Jardín Guerrero se convirtió en un espacio de encuentro con la realización de la Mercadita LGBT+, donde además de la oferta de productos y servicios se realizaron pruebas rápidas de VIH, sífilis y hepatitis C.
Una vez que la marcha arribó a su destino, en la Plaza Fundadores; desde el escenario, el mensaje de respaldo llegó desde todos los estados del país, a través de la Alianza Nacional de Marchas. En representación de este organismo, Julio César O’Farrell, recordó que Querétaro no enfrenta esta lucha en solitario.
“Esta alianza nacional agrega a los organizadores de 268 marchas en toda la República Mexicana. Y hoy estamos aquí presentes todos y cada uno de los estados de la República apoyando a nuestros hermanos de Querétaro. ¡No están solos! ¡No están solos! ¡No están solos! Queremos decidir a las autoridades que la alianza nacional estará pendiente de cada avance o de cada retroceso. Venimos a decirles que no están solos, que estamos con ustedes, que vamos a protegerle y vamos por esa ley de identidad aquí en el Estado de Querétaro”.
A pesar de que en años anteriores la lluvia acompañó el recorrido, en esta ocasión decidió dejar que los contingentes arribaran secos a sus destinos. La jornada concluyó entre música, presentaciones artísticas y un ambiente festivo que contrastó con el clima de incertidumbre que dio origen a muchas de las consignas.
A diez años de su primera edición, la Marcha del Orgullo y la Dignidad volvió a demostrar que, para miles de personas, el orgullo también es una forma de resistencia.
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