Cuando alguien muere, suele quedar una sensación persistente: faltó tiempo. Esa idea atraviesa Sandra y Julia (o lo que queda de ti), puesta en escena que inició temporada en el Foro Shakespeare y que explora el duelo, la memoria heredada y los vínculos familiares a través del teatro de máscaras.
La historia sigue a Sandra, quien tras la muerte de su abuela Julia regresa a la casa de su infancia impulsada por el hallazgo de una carta. Entre recuerdos y silencios familiares, nuestra protagonista se enfrenta a una pregunta central: ¿qué ocurriría si la persona que hemos perdido pudiera contarnos aquello que nunca nos atrevimos a preguntar?
La propuesta, dirigida por Karla Gordillo, apuesta por una narrativa en la que cuatro intérpretes multiplican sus corporalidades para dar vida a personajes de distintas generaciones. El elenco se integra por Sabrina Gerson, Melody Murguia, Mauricio Moncayo, José Salas y Frida Alcántara.
Para Mauricio Moncayo, el trabajo con máscaras representó un desafío inédito. Lejos de limitar la actuación, explica, el recurso amplifica cada gesto y obliga a una precisión poco habitual. “Descubrimos que movimientos que parecían naturales adquirían otra dimensión en escena”, señala.
Esa exigencia derivó en un proceso de construcción casi coreográfico, donde cada acción debía repetirse con exactitud para garantizar la claridad narrativa. El resultado es un lenguaje escénico que privilegia el cuerpo y la imagen por encima de la palabra.
En ese contexto, el silencio adquiere un papel fundamental. Moncayo recuerda que uno de los principales retos fue aprender a sostener las pausas y resistir la tentación de avanzar de inmediato a la siguiente acción. “La audiencia está hilando cosas en ese momento; el silencio es necesario para que se asiente lo que acaba de ocurrir”, afirma.
La obra utiliza esos espacios para abordar temas como la violencia normalizada y las distancias afectivas dentro de las familias. A través de tres generaciones, muestra cómo ciertos patrones se repiten sin cuestionamiento y terminan integrándose a la vida cotidiana.
“Cuando creces rodeado de ciertas dinámicas, dejan de parecer extrañas. Tu realidad se vuelve tu patrón y terminas reproduciéndola de forma inconsciente”, explica el actor, quien considera que la puesta en escena funciona como un espejo capaz de revelar conductas heredadas.
La reflexión también alcanza a las generaciones actuales. Mauricio Moncayo reconoce sentirse especialmente interpelado por una escena en la que Sandra permanece absorta en su teléfono móvil.
Tras haber perdido a su propia abuela, admite que la obra lo confrontó con la idea de cuánto tiempo compartido se sacrifica bajo la ilusión de que siempre habrá una próxima oportunidad.
Así, la puesta en escena de Sandra y Julia propone una mirada sensible sobre las ausencias, los recuerdos y aquello que queda pendiente entre quienes se aman.
Más allá del duelo, la obra invita a detenerse, escuchar los silencios y preguntarse qué conversaciones siguen esperando antes de que sea demasiado tarde.
¿Quieres saber más de la puesta?
- Sandra y Julia (o lo que queda de ti)
- Foro Shakespeare
- Zamora 7 Cuauhtémoc, Zamora 7, Condesa, Cuauhtémoc
- Del 05 al 26de junio.
- Todos los viernes, 20:30 horas
- Clasificación: Mayores de 15 años
- Boletos: Disponibles en taquilla o directamente en el portal oficial del Foro Shakespeare.
- Entrada general 400 pesos.