Y, sin embargo, director, hay una razón de ser por la que esta sección tiene sentido que se denomine Plato del día. Es que, verás, cada 24 horas, los chefs mediáticos de todas la cabeceras, físicas, ciberespaciales, radiadas o televisadas, por lo cuatro puntos cardinales del panorama nacional, nos sorprenden incorporando en sus menús nuevas especias, nuevos sabores y sinsabores en una nouvelle cuisine elaborada con distintos perros con los mismos collares. No me negarás que tiene su gracia o desgracia que, cocinas progres o cocinas conservatas, mantengan un pulso culinario permanente para servir a sus lectores, radioyentes, televidentes o cándidos y cándidas capturas que han caído en sus respectivas Redes, mejunjes a ver quién consigue colarnos más gatos por liebre.
Estos días, por ejemplo, mantengo un pulso personal e intransferible en mi cabeza con el sacrosanto concepto de la presunción de inocencia. Creo en él a pies juntillas, y me he pasado la vida defendiendo la tesis de que más vale cien culpables en la calle que un solo inocente entre rejas. Luego, eso sí, me imagino el resto de la existencia de un culpable que se ha ido de rositas por obra y gracia de un error (por ejemplo, procesal), y me invade la compasión por la baja vida que le espera, sin dignidad, con remordimientos, en números rojos de autoestima, consolándose a sí mismo con uno de los refranes que podría inspirar a un poeta, otro Neruda, a escribir los versos más tristes cualquier noche: ¡ande yo caliente, ríase la gente! Lo digo, más que nada, por esa pléyade de presuntos inocentes que andan estos días sueltos por las calles, entre los cuales destaca por encima de todos un Faro Moral del hetero-progresismo nacional (de cuyo nombre me niego a acordarme) que, en vez de encomendarse a un insigne abogado (¡que haber hainos!), de esos que sacan a sus clientes de los tribunales absolutamente limpios de polvo y paja, se encomiendan a insignes abogados del diablo, con tarifas diabólicas, de esos que navegan por las superficies de las procelosas aguas en los botes salvavidas, salva-sentencias, de los errores de forma.
¿Es justa la prescripción de un delito? Hombre, por una parte yo qué sé y por otra qué quieren que les diga. En Derecho Positivo propiamente hablando, con abogados expertos en hurgar en los lados oscuros de lo Códigos, los imputados tienen muchas papeletas para eludir el mal trago de someterse a la balanza de la Ley. El posible delito prescribe o no prescribe, por un día arriba o un día abajo en los calendarios, pero su sombra permanece en el currículum vitae ante Dios, o la historia, o la gente que aspiraba a una sentencia absolutoria y tiene que conformase con contemplar como su ídolo, su Faro Moral, el Moises del éxodo a la tierra prometida del progresismo, se queda en esa tierra de nadie y de nada entre la declaración de inocencia y la declaración de culpabilidad.
De acuerdo, ZP, es legítimo apostar por la nulidad sin honra, en vez de arriesgarse a la honra con proceso judicial; es humano encomendarse a abogados especializados en dejar fuera de juego al imperio de la Ley; pero es democráticamente desmoralizante que, todo un señor expresidente de decenas de millones de ciudadanos, vuelva a los libros de historia acechado por indicios, audios, maletines, tesoros piratas y un estatus de farero moral al frente de un Faro con los plomos fundidos.
Lejos de mí la funesta manía de hacer odiosas comparaciones, oiga. Pero si Zapatero escoge el atajo jurídico del error de forma, de la prescripción, de la cotizada abogacía especializada en encontrar talones de Aquiles de la Justicia, a un servidor le resultará imposible no evocar a aquellos picapleitos de las mafias, de los Alcapone, que les evitaron tantos paseos penitenciarios por extorsión, incluso por matanzas de San Valentín, y solo un incruento descuido, de contable naturaleza fiscal, acabó dando con los huesos de Scarface en uno de esos zulos desde los que se contempla la vida detrás de unas rejas.
¿Es que en el progresismo, aquel al que rindió culto La Pasionaria, ya no cotiza en bolsa morir de pie en vez de vivir de rodillas….? @mundiario