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El Diario 15 Jun, 2026 18:15

El descontento en torno al acuerdo marco entre EE. UU. e Irán crece en Israel

El domingo, el titular principal del Yediot Aharonot, un popular diario hebreo, resumía en dos palabras el sentimiento predominante en Israel sobre el incipiente acuerdo de alto al fuego del presidente Donald Trump con Irán: “Mal acuerdo”.

Israel libró dos guerras contra Irán el año pasado, la más reciente es la campaña lanzada a finales de febrero junto con las fuerzas estadounidenses. Ahora, Israel, que no había participado en las negociaciones del gobierno de Trump con Irán, queda excluido de la paz.

Incluso antes del anuncio del domingo de que se había alcanzado un acuerdo de alto al fuego, los detalles que habían salido a la luz en los medios de comunicación provocaron una avalancha de críticas y expresiones de descontento por parte de israelíes de todo el espectro político del país.

Funcionarios estadounidenses e iraníes han dicho que, en virtud de un “memorando de entendimiento” inicial, Irán reabriría el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para la economía mundial, y Estados Unidos levantaría su bloqueo sobre los puertos iraníes. El alto al fuego que ambas partes acordaron en abril se prorrogaría por 60 días. Durante ese periodo, ambas partes se comprometerían a mantener negociaciones detalladas sobre el programa nuclear iraní y sobre el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra Irán.

Eso quedaría muy lejos de los objetivos que Israel se fijó al inicio de las dos guerras.

Al principio, el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que el objetivo era “eliminar las amenazas existenciales” para Israel. Eso significaba destruir cualquier amenaza nuclear de Irán y su programa de misiles balísticos, dijo, así como “crear las condiciones” para que el pueblo iraní derrocara al gobierno.

Los israelíes también han exigido que Teherán deje de apoyar a sus fuerzas aliadas hostiles a Israel, como Hizbulá en Líbano y los hutíes en Yemen, así como a Hamás en Gaza.

A los expertos israelíes les alarmó que no se mencionaran en absoluto elementos clave para Israel.

“Pase lo que pase, el presidente Trump declarará la victoria, una victoria total”, dijo Jacob Nagel, exasesor interino de seguridad nacional de Netanyahu.

“Es muy fácil decir qué temas” se tratarán en futuras negociaciones, dijo Nagel a los periodistas el domingo en una rueda de prensa por video. Pero, según él, los misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos aliados en la región ni siquiera aparecen como temas en los detalles que circulan públicamente.

Los opositores de Netanyahu, en sus comentarios antes del anuncio del alto al fuego, se mostraron menos indulgentes.

“Una catástrofe desde la perspectiva de Israel”, escribió el domingo Avigdor Liberman, exministro de Defensa israelí y político de derecha, en una publicación en las redes sociales. Quien antes fuera un aliado de Netanyahu, y ahora es un crítico acérrimo.

Yair Lapid, el líder centrista de la oposición parlamentaria israelí y exministro del gobierno, dijo que esperaba que las noticias sobre el acuerdo con Irán no fueran ciertas. “Pero si lo son”, dijo en un comunicado, “este es uno de los fracasos más impactantes de la política exterior y de seguridad de Israel”.

Netanyahu emitió un comunicado el viernes en el que decía: “Mientras yo sea primer ministro de Israel, Irán no tendrá armas nucleares. El presidente Trump y yo estamos totalmente de acuerdo en esta cuestión”. Su comunicado omitió mencionar los misiles balísticos o las fuerzas aliadas.

Una persona israelí que había sido informada sobre el acuerdo con Irán, y quien pidió permanecer en el anonimato para hablar de diplomacia, enumeró los principales problemas de Israel con la propuesta:

No hay respuestas claras sobre qué hacer con las reservas de uranio enriquecido de Irán, y las restricciones al programa nuclear iraní son insuficientes, ya que el acuerdo parece depender de la buena voluntad de Irán.

En lugar de crear las condiciones para el colapso del gobierno iraní, el acuerdo permitiría que los fondos volvieran a fluir hacia sus arcas.

El acuerdo no establece ningún mecanismo claro para obligar a Irán a detener su apoyo a sus fuerzas aliadas. Sin embargo, implicaría la suspensión de la campaña israelí contra Hizbulá, el grupo militante al que combate en el Líbano.

La última ronda de combates en Líbano estalló después de que Hizbulá disparara contra Israel días después de que comenzara la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Irán ha insistido en que cualquier acuerdo de paz más amplio se extienda al conflicto en el Líbano.

Israel ha tratado de evitar cualquier vínculo directo entre un acuerdo con Irán y su campaña militar contra Hizbulá, y ha señalado que los militantes están a las puertas de su país, pero su influencia parece haber sido limitada.

Ante la proximidad de las elecciones nacionales israelíes a finales de octubre, Netanyahu se encuentra bajo una intensa presión, tanto dentro de su coalición gobernante como por parte de críticos externos, para que no acate las imposiciones de Trump. Se ha mostrado reacio a oponerse a Trump de manera pública, sobre todo porque ha defendido su estrecha relación como una de sus principales credenciales políticas.

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