Mexicali, B.C.– Mientras cientos de fieles escuchan las lecturas y oraciones durante una misa, dos maestros jubilados dedican su tiempo a traducir con sus manos para las personas sordas con la misión de que también puedan vivir plenamente una celebración religiosa.
Desde hace más de una década, Rubén Guadalupe Gutiérrez Llamas y Victoria Reyes Trejo, ambos maestros jubilados se han dedicado a la Interpretación de Señas Mexicana en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe.
Foto: Juan J. MoralesLa idea surgió cuando el entonces Vicario de la catedral, el padre Armando Valle, los invitó a colaborar con integrantes de la Asociación de Sordos de Mexicali A.C (Asome). “Nos reuníamos los sábados y ellos mismos nos enseñaban las señas que nos hacían falta”, recordó Gutiérrez Llamas.
Ambos concordaron que el aprendizaje de la Lengua de Señas Mexicana ha sido un proceso constante que requiere práctica, convivencia y cercanía con la comunidad sorda.
Reyes Trejo explicó que primero se acercó al lenguaje como alumna y posteriormente asumió el compromiso de convertirse en intérprete dentro del ámbito litúrgico.
Es una práctica continua, una convivencia con el sordo. Seguimos aprendiendo porque nunca se deja de aprender”, expresó Reyes Trejo.
Más allá de una misa de señas
Al pasar los años, la labor dejó de limitarse a la interpretación de las misas, actualmente también participan en encuentros con la comunidad para resolver dudas sobre la fe, brindar acompañamiento y apoyar procesos de evangelización.
Entre los momentos que más recuerdan se encuentra la preparación de personas sordas para recibir sacramentos como el bautismo, la comunión y la confirmación.
Foto: Juan J. MoralesGutiérrez Llamas afirma que uno de los mayores aprendizajes ha sido la confianza y amistad construida con quienes asisten regularmente a las misas.
“Hemos aprendido de ellos también. La amistad, la convivencia y la aceptación han sido muy importantes”, comentó.
Foto: Juan J. MoralesLa comunidad sorda cuenta actualmente con un espacio dentro de la catedral y recientemente recibió apoyo para mejorar la visibilidad de los intérpretes durante las misas, permitiendo que las señas puedan observarse con mayor claridad desde distintos puntos del templo.
Ambos intérpretes consideraron que más allá de traducir palabras su misión consiste en lograr que las personas sordas participen plenamente en la vida religiosa y se sientan parte de la comunidad.
Ellos también tienen la necesidad de escuchar la palabra a través de nuestras manos”, concluyó Gutiérrez Llamas.