En una base de lanzamiento situada en lo profundo de un bosque de pinos en el centro de Ucrania, cinco hombres con pasamontañas retiraron la funda de camuflaje de una réplica ligera de un dron Shahed de fabricación rusa. “¡Tira!”, gritó uno de ellos, y el dron triangular se elevó por encima de los árboles.
Cerca de allí había un cohete negro en miniatura con cuatro hélices. Se trataba del P1-Sun Long, uno de los primeros drones interceptores de Ucrania impulsados por inteligencia artificial. Entrenado para localizar y derribar aeronaves del tipo Shahed, también despegó.
El P1-Sun refleja tanto la apuesta del ejército ucraniano por la IA como la rápida evolución de sus defensas contra los Shahed. Rusia lanza estos drones —que son, en esencia, bombas voladoras— contra las ciudades ucranianas en implacables oleadas diarias, y destruyen infraestructuras, matan a civiles y siembran el terror.
Al principio de la guerra, Ucrania se valía sobre todo de ametralladoras pesadas, guerra electrónica y, de vez en cuando, misiles para derribar los Shahed. El pasado agosto, el ejército ucraniano empezó a desplegar a gran escala drones interceptores guiados por personas, sin IA.
Ahora, SkyFall, un importante fabricante ucraniano de drones que llevó a cabo la reciente prueba en el bosque, dice que sus interceptores han realizado decenas de ataques asistidos por IA contra drones del tipo Shahed desde noviembre, entre las miles de interceptaciones totales.
Los drones interceptores forman parte de una gama de armas impulsadas por IA que se han desplegado en los últimos meses tras haber sido entrenadas con la inmensa cantidad de datos que ha generado la guerra.
Entre estas armas se incluyen vehículos terrestres no tripulados equipados con ametralladoras que usan IA para identificar rápidamente pequeños cuadricópteros conocidos como drones FPV (sigla en inglés de “vista en primera persona”, por la visión en primera persona que ofrecen a los pilotos remotos). La IA también se usa en los llamados sistemas de guía terminal, en los que un arma se fija en un objetivo en su aproximación final y completa su ataque sin más intervención humana.
Muchos sistemas de IA en desarrollo pueden identificar de forma autónoma objetos como vehículos enemigos. Algunos, en una aplicación potencial más delicada, pueden distinguir a personas, como soldados enemigos. SkyFall es uno de los que están probando de manera discreta capacidades de identificación de personas en Ucrania.
Desarrolladores de IA y líderes ucranianos dicen estar conscientes de los riesgos que acechan mientras la guerra está dando lugar a una revolución tecnológica. A medida que se acerca una era de armas letales totalmente autónomas, los grupos de defensa de los derechos humanos dicen que reducir las decisiones de vida o muerte a un cálculo algorítmico supone una amenaza para la humanidad.
Al mismo tiempo, Ucrania está dispuesta a utilizar cualquier tecnología que pueda aumentar su tasa de interceptación de Shaheds, lo que implica recurrir a sistemas de defensa aérea altamente automatizados.
Por ahora, la IA solo hace una parte del trabajo. Los humanos siguen participando en los aspectos cruciales.
El sistema de IA de SkyFall fue entrenado con más de 10.000 videos de interceptaciones de Shaheds. Según Brave1, un centro de tecnología de defensa del gobierno ucraniano, decenas de empresas están usando esos videos para enseñar a sistemas de IA a reconocer los Shaheds.
SkyFall también realiza ejercicios regularmente con réplicas de objetivos, pero no podría lanzar suficientes señuelos para entrenar el sistema por completo.
Durante la demostración realizada recientemente en un pequeño claro del bosque, el piloto del interceptor de SkyFall, con un mando a distancia en la mano, lo guió hacia el cielo. El sistema de IA fue el primero en detectar el señuelo Shahed, mucho antes de que el piloto pudiera hacerlo. Marcó el objetivo con un cuadrado verde en la pantalla del piloto.
El piloto dirigió el dron interceptor hacia el señuelo hasta que su silueta se vio claramente en su pantalla. A continuación, le dio la orden al sistema de puntería automática para que lo siguiera y soltó los mandos.
Una vez que el interceptor se había acercado lo suficiente como para alcanzar al Shahed, el piloto dio la orden final y pulsó el botón para lanzarse contra él.
El objetivo de este sistema basado en IA es reducir considerablemente el tiempo necesario para detectar y rastrear drones enemigos.
Hace poco, el ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, dijo que una compañía que participa en el programa Brave1 había creado una tecnología que automatiza el 95 por ciento del proceso de interceptación.
Este sistema aún no puede iniciar un lanzamiento de forma automática. Fedorov explicó que toma el control después de que un operador selecciona un objetivo y autoriza el ataque. A partir de ahí, guía de forma independiente el interceptor hacia el Shahed, lo identifica de forma autónoma y se dirige hacia él. La compañía es MaXon, una empresa emergente de tecnología de defensa fundada a principios del año pasado.
Con aún más autonomía, los interceptores podrían estar listos para lanzarse automáticamente en cuanto el radar detecte un ataque. SkyFall dice que está probando un sistema de este tipo.
Estos avances podrían permitir, con el tiempo, que un solo piloto supervise varias misiones, en lugar de solo una a la vez, como ocurre ahora, lo que ayudaría al ejército ucraniano, que cuenta con menos efectivos.
En parte debido a su falta de personal, Ucrania está fabricando una amplia gama de drones aéreos, marinos y terrestres. El objetivo de los cientos de empresas que fabrican los drones es que sean lo más baratos y automatizados posible.
Un dron ligero similar a los Shahed utilizado en la demostración.Credit...Brendan Hoffman para The New York Times
Según el responsable de autonomía y visión artificial de SkyFall, quien pidió no ser identificado por motivos de seguridad, tan solo su empresa puede fabricar 50.000 interceptores al mes. Un reto mayor es formar a suficientes pilotos cualificados; estos permanecen de servicio las 24 horas del día.
Ucrania y otros países necesitan sistemas altamente autónomos para poder operar a gran escala. Este desarrollo es importante para Ucrania no solo por su propia defensa, sino también por sus aspiraciones de convertirse en un gran exportador de material de defensa.
Después de que Estados Unidos e Israel iniciaran su guerra contra Irán este año, esos dos países y las naciones del golfo Pérsico utilizaron cientos de costosos misiles interceptores para derribar los económicos Shaheds de fabricación iraní. Ucrania no tardó en ofrecer sus drones interceptores baratos, sin sistemas de IA, como alternativa.
Varias empresas ucranianas han lanzado tecnologías de control remoto que permiten pilotar las misiones desde Kiev. Estas soluciones han ayudado al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a cerrar acuerdos de seguridad con los Estados del Golfo.
A cambio, Zelenski espera recibir sistemas de defensa aérea Patriot de fabricación estadounidense, que Ucrania necesita para derribar los misiles balísticos rusos.
El líder ucraniano ha reconocido los peligros de las armas impulsadas por IA, al decir que: “Es cuestión de tiempo —y no mucho tiempo— para que los drones luchen contra otros drones, ataquen infraestructuras críticas y apunten a personas por su cuenta”.
Las armas están evolucionando más rápido que la capacidad de la humanidad para protegerse, dijo Zelenski en un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre. A medida que los drones con IA vuelvan más baratos y proliferen, incluso los pequeños grupos terroristas y los cárteles los usarán en sus ataques, añadió.
Los responsables de empresas como SkyFall y los mandos militares siguen insistiendo en la necesidad de que un humano confirme la acción antes de llevar a cabo un ataque letal. Pero, a estas alturas, está claro que se trata de una limitación ética, más que tecnológica, aunque distinguir entre fuerzas amigas y combatientes enemigos sigue siendo un gran reto.
Las pruebas realizadas en el bosque también consistieron en aplicar la IA para ayudar a los drones FPV a localizar objetivos —tanto equipos como personal— en el suelo.
Mientras una furgoneta verde oscuro entraba y salía entre los árboles, un piloto señalaba puntos cercanos a ella como objetivos. La IA ajustaba automáticamente su puntería hacia el vehículo.
Además, el ejercicio consistió en identificar posibles objetivos humanos: los miembros del equipo se paseaban por el claro fingiendo ser rusos.
Los desarrolladores de SkyFall, mientras comían sándwiches y galletas, observaban en un monitor cómo el sistema de puntería asistido por IA de un dron localizaba a un compañero cuyo indicativo era “Forest”. El sistema lo fijó como objetivo y esperó la orden del piloto para atacar o retirarse.