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Mundiario 17 Jun, 2026 15:45

La generación que abandona las webs: por qué los jóvenes ya no se informan como hace diez años

¿Estamos ante el gran éxodo de las noticias? Durante años se dio por sentado que el futuro de la información pasaba por internet. Los periódicos impresos perdían lectores, la televisión comenzaba a fragmentar sus audiencias y las radios tradicionales se enfrentaban a una creciente competencia digital. Parecía lógico pensar que las webs informativas serían las grandes beneficiarias de ese cambio. Sin embargo, los últimos datos del Reuters Institute for the Study of Journalism muestran una realidad mucho más compleja y sorprendente: las páginas web de noticias también están perdiendo audiencia, y lo están haciendo a una velocidad preocupante.

Las cifras difundidas por el periodista de datos Kiko Llaneras en X son especialmente reveladoras. En España, el porcentaje de ciudadanos que accedieron a noticias a través de webs informativas durante la última semana ha pasado del 72% en 2013 al 44% en 2026. Entre los jóvenes de 18 a 24 años la caída resulta aún más pronunciada: del 80% al 38%. No se trata de una ligera corrección ni de una fluctuación coyuntural. Es una transformación estructural de los hábitos informativos.

El consumo de noticias en webs cae del 72% al 44% en España en apenas una década. Entre los jóvenes de 18 a 24 años el desplome es aún mayor: del 80% al 38%

El problema no es internet

La primera tentación es interpretar estos datos como una pérdida de interés por la actualidad. Pero la realidad apunta en otra dirección. Nunca se ha consumido tanto contenido como ahora. Lo que cambia no es la cantidad de información disponible, sino los canales por los que llega al ciudadano.

Los jóvenes siguen pasando horas conectados a internet. Consumen vídeos, podcasts, publicaciones en redes sociales, mensajes en aplicaciones de mensajería y contenidos generados por creadores digitales. Lo que está desapareciendo es el hábito de acudir deliberadamente a una cabecera periodística para informarse.

En otras palabras, el problema no es que internet haya perdido relevancia. Es que las webs periodísticas han dejado de ser la puerta principal de acceso a la información.

El poder de la intermediación

Los gráficos muestran además un fenómeno interesante. La caída afecta a casi todos los soportes tradicionales. La televisión pierde influencia respecto a hace una década. El papel continúa su declive. La radio retrocede. Incluso las redes sociales parecen haber alcanzado una cierta madurez después de años de crecimiento.

Los únicos formatos claramente ascendentes son los podcasts y los chatbots de inteligencia artificial. Ambos tienen algo en común: simplifican el acceso a la información. El usuario ya no busca activamente las noticias; son las noticias las que llegan a él en formatos cada vez más personalizados y adaptados a sus hábitos de consumo.

La inteligencia artificial añade además una novedad disruptiva. Por primera vez en la historia moderna, una parte creciente de la población empieza a acceder a la actualidad a través de sistemas que no producen información propia, sino que la seleccionan, sintetizan y reinterpretan. 

Un desafío para los medios

Para los periódicos, este cambio plantea un dilema estratégico de enorme profundidad. Durante los últimos veinte años, gran parte de las inversiones digitales se concentraron en construir audiencias directas en las webs. Hoy la batalla ya no se libra únicamente en la portada de un periódico digital.

La atención se ha desplazado hacia plataformas externas, redes sociales, agregadores, vídeos cortos, boletines, podcasts y asistentes conversacionales. Los medios siguen produciendo el contenido original, pero cada vez controlan menos la distribución y el punto de contacto con el lector.

La paradoja es evidente. Nunca ha existido tanta necesidad de información rigurosa en un mundo marcado por la polarización, la desinformación y la inteligencia artificial. Sin embargo, cada vez menos ciudadanos llegan a ella a través de los canales tradicionales del periodismo.

El reto de volver a ser relevantes

Los datos del Reuters Institute no anuncian necesariamente el final de las webs informativas. Pero sí obligan a replantear muchas certezas. Durante años, la transformación digital consistió en trasladar el periódico al entorno online. Ahora el desafío es mucho más complejo: comprender que las nuevas generaciones ya no distinguen entre plataformas, formatos o soportes.

Lo que buscan es información rápida, accesible, personalizada y compatible con sus rutinas digitales. Quienes logren adaptarse a esa realidad seguirán siendo relevantes. Quienes continúen pensando que el lector acudirá espontáneamente a una portada digital corren el riesgo de descubrir demasiado tarde que el verdadero cambio no era tecnológico, sino cultural.

La caída de las webs no significa que el periodismo esté desapareciendo. Significa que el periodismo está perdiendo su posición privilegiada como punto de entrada a la conversación pública. Y esa puede ser una transformación mucho más profunda que cualquier revolución tecnológica anterior. Sin periodismo no habrá democracia. @mundiario

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