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Mundiario 17 Jun, 2026 15:36

Israel ataca al Líbano pese a la presión de Trump: el pacto con Irán deja fuera de juego a Netanyahu

La decisión del Gobierno de Benjamín Netanyahu de mantener e incluso intensificar los ataques en el sur del Líbano pocos días después del anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a poner de manifiesto una tensión que atraviesa toda la política de Oriente Próximo. Mientras Washington presenta el memorando de entendimiento firmado con Teherán como un éxito diplomático destinado a cerrar varios frentes de conflicto simultáneamente, Israel parece actuar con una lógica diferente: la de un país que considera que la guerra todavía no ha alcanzado sus objetivos estratégicos.

La situación resulta especialmente delicada porque coincide con uno de los momentos políticos más complejos para Netanyahu. El primer ministro israelí afronta críticas internas, una caída de apoyo en diversos sondeos, cuestionamientos sobre la gestión de la seguridad nacional tras los acontecimientos de octubre de 2023 y ahora una creciente controversia sobre un acuerdo impulsado por Donald Trump que, aunque pretende estabilizar la región, es visto por numerosos sectores israelíes como una concesión excesiva a Irán.

Desde la cumbre del G7 celebrada en Évian, el republicano defendió el memorando de entendimiento como un avance histórico. El presidente estadounidense aseguró que el pacto permite evitar una escalada regional, reabrir completamente el estrecho de Ormuz y crear un marco de negociación para abordar el programa nuclear iraní.

Sin embargo, el propio Trump dejó claro que el acuerdo dista mucho de ser definitivo. De hecho, llegó a advertir: “Es un memorando de entendimiento. Y si no me gusta, volveremos a dispararles y a lanzarles bombas en la cabeza”. La frase refleja una característica central del pacto: no se trata de un tratado final ni de una solución permanente, sino de una estructura temporal destinada a abrir un periodo de negociación de aproximadamente sesenta días.

Ese carácter provisional es precisamente uno de los factores que más inquietud genera en Israel.

¿Por qué el acuerdo resulta comprometedor para Netanyahu?

La controversia no gira únicamente en torno a la cuestión nuclear. Lo que muchos dirigentes israelíes observan con preocupación es que varios de los asuntos que Israel consideraba prioritarios han quedado aplazados para futuras negociaciones.

Según las informaciones conocidas hasta ahora, Irán se compromete a no desarrollar armas nucleares y a discutir mecanismos adicionales de control internacional. A cambio, obtiene la posibilidad de acceder a alivios económicos, la eventual liberación de activos congelados y la perspectiva de un fondo de reconstrucción de hasta 300.000 millones de dólares respaldado por inversiones privadas internacionales.

Para los sectores más duros del establishment israelí, el problema radica en que el acuerdo no obliga de forma inmediata al desmantelamiento completo de la infraestructura nuclear iraní ni elimina automáticamente la influencia regional de Teherán. Desde esta óptica, la negociación ofrece beneficios tangibles a Irán mientras deja cuestiones fundamentales pendientes de futuras conversaciones.

Por ello, aunque Trump insiste en que el pacto garantiza que Irán no obtendrá armamento nuclear, muchos responsables israelíes consideran que únicamente congela temporalmente el problema.

Sin embargo, la situación se vuelve aún más compleja en el Líbano. El memorando contempla una reducción de hostilidades en los distintos escenarios vinculados al conflicto regional, incluyendo el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá. No obstante, las interpretaciones sobre el alcance exacto de esa cláusula son divergentes.

Irán sostiene que cualquier acción militar israelí posterior al acuerdo puede interpretarse como una vulneración del entendimiento alcanzado. Por el contrario, Israel mantiene que conserva el derecho a actuar militarmente siempre que considere amenazada su seguridad.

Esta discrepancia explica los bombardeos registrados en varias localidades del sur del Líbano pocos días después del anuncio del acuerdo. Para Netanyahu, aceptar una paralización completa de las operaciones sin haber neutralizado plenamente la capacidad militar de Hezbolá podría ser percibido internamente como una concesión estratégica.

 

NEW: "In all fairness to Bibi Netanyahu, who happens to be a good man, he gets a little excited sometimes."

President Trump says he urged Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu to take a “softer touch” in dealing with Hezbollah targets in Lebanon.

"I said, you can do a… pic.twitter.com/8Eota7sXgk

— Fox News (@FoxNews) June 17, 2026

La presión de Trump sobre Netanyahu

Uno de los elementos más llamativos de esta crisis es que las tensiones ya no proceden únicamente de los adversarios tradicionales de Israel. En esta ocasión, algunas de las críticas más directas han llegado desde Washington. Trump, tradicionalmente considerado el presidente estadounidense más cercano a Netanyahu, ha expresado públicamente su malestar por la continuidad de las operaciones israelíes en Líbano.

Según diversas declaraciones realizadas durante la cumbre del G7, el presidente estadounidense llegó a señalar: “He tenido una gran relación con Bibi. Ahora Bibi tiene que ser más responsable con respecto al Líbano”. Por primera vez en mucho tiempo, la principal presión internacional sobre el primer ministro israelí procede precisamente de la administración norteamericana que históricamente más respaldo le ha proporcionado.

El acuerdo llega además en un momento especialmente delicado para la política israelí. Netanyahu ha confirmado su intención de volver a presentarse a las próximas elecciones, previstas antes de octubre. Sin embargo, diversos sondeos muestran dificultades crecientes para que la actual coalición conserve el poder.

Durante años, el principal activo político de Netanyahu fue su imagen como garante de la seguridad nacional. Su discurso se construyó alrededor de una idea constante: contener a Irán, frenar a Hezbolá y evitar cualquier amenaza existencial contra Israel. El problema es que el nuevo escenario regional plantea una pregunta incómoda para sus partidarios y detractores.

Si el acuerdo impulsado por Trump consigue impedir el desarrollo de armas nucleares iraníes sin necesidad de continuar una guerra prolongada, parte del electorado podría preguntarse si la estrategia de confrontación permanente sigue siendo necesaria. Por el contrario, si el acuerdo fracasa y Teherán aprovecha el periodo de negociación para fortalecer sus posiciones, Netanyahu podrá argumentar que sus advertencias estaban justificadas.

La gran paradoja es que el propio Trump sostiene que Israel debería ser uno de los principales beneficiarios del pacto. Durante la cumbre afirmó haber trasladado personalmente ese mensaje a Netanyahu: “Le dije a Bibi: El mayor riesgo era que tiraran una bomba nuclear en medio de Israel”. Y añadió: “Piénsalo, Bibi. Lo más importante que pedías era eso”.

Desde la perspectiva de Washington, impedir que Irán obtenga armamento nuclear constituye precisamente el objetivo estratégico que Israel ha perseguido durante décadas.

Sin embargo, para buena parte de la dirigencia israelí la cuestión no se limita al arma nuclear. También incluye la red de alianzas regionales de Teherán, la influencia iraní en Líbano, Siria e Irak, y la supervivencia política y militar de actores como Hezbolá. @mundiario

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