La primera jornada completa del Mundial de 2026 ha dejado un dato que explica buena parte de la emoción vivida durante los últimos días. De los 75 goles marcados en los 24 partidos disputados hasta ahora, 13 llegaron durante el tiempo de descuento. Es decir, casi uno de cada cinco tantos apareció cuando muchos aficionados ya miraban el reloj esperando el pitido final.
El dato resulta todavía más llamativo porque los descuentos no están siendo especialmente largos. Después de la revolución que vivió el fútbol en Catar 2022, cuando algunos partidos llegaron a superar ampliamente los diez minutos añadidos, muchos esperaban una tendencia similar en este torneo.
Sin embargo, la realidad está siendo diferente. Los encuentros del Mundial de 2026 están registrando descuentos relativamente contenidos pese a que existe un factor que debería empujar los tiempos añadidos hacia arriba: las pausas de hidratación.
Las altas temperaturas obligan a detener el juego durante varios minutos en numerosos encuentros. Entre la pausa de la primera parte y la de la segunda, los partidos pueden acumular alrededor de seis minutos de interrupción únicamente por este motivo. A ello hay que sumar cambios, revisiones del VAR, celebraciones y otras incidencias habituales.
Pese a todo, los árbitros no están concediendo añadidos desorbitados. El Mundial no se está convirtiendo en una sucesión de partidos de cien o ciento cinco minutos. Y, aun así, los goles siguen apareciendo cuando el cronómetro supera el noventa.
Eso demuestra que los finales de partido están teniendo una importancia enorme en esta Copa del Mundo. Los equipos siguen encontrando espacios, los cambios alteran los encuentros y la diferencia física entre selecciones empieza a notarse precisamente cuando las piernas pesan más.
También rompe una teoría que ganó fuerza durante los últimos años. Muchos defendían que los grandes descuentos eran imprescindibles para aumentar la emoción y recuperar tiempo efectivo. La primera jornada del Mundial parece demostrar que no hacen falta quince minutos extra para que sucedan cosas importantes.
De hecho, varios partidos han cambiado por completo su historia durante esos minutos finales. Empates que parecían cerrados, victorias que parecían aseguradas y clasificaciones que parecían encaminadas han quedado abiertas gracias a esos goles tardíos que están marcando el ritmo del torneo.
Cuando solo se ha completado una jornada de grupos, resulta pronto para sacar conclusiones definitivas. Pero los números ya dejan una evidencia difícil de ignorar: en este Mundial nadie puede marcharse antes de tiempo. Porque casi el 20% de los goles han llegado cuando el partido parecía estar terminando. Y esa puede ser una de las claves de la competición. @mundiario