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El Financiero 19 Jun, 2026 14:17

Momento, para taquear en Chicago

Chicago. Un lugar que nunca deja de sorprenderme es la “Ciudad de los Vientos” como se le conoce a Chicago, recientemente estuve por allá para verificar cómo hace 100 años dio inicio la histórica Ruta 66 desde el corazón de la ciudad más importante de Illinois hasta California.

Un siglo después un pequeño letrero situado en la avenida Michigan hace referencia a cómo empezó esta ruta que trajo desarrollo, crecimiento y por supuesto gastronomía por donde iba pasando.

Ya sé que me van a decir que estoy loca al hacer una reseña de una taquería y cantina en Chicago; pero no se trata solamente de comida, sino de platicarles de un par de emprendedores que han puesto muy en alto el orgullo taquero de los capitalinos mexicanos.

Este es un proyecto que nació hace un año en el “momento” adecuado, de ahí el nombre que le dieron César Fajardo y Christopher Roldán a esta interpretación gastronómica contemporánea, irreverente y orgullosa de la Ciudad de México.

Estos dos conceptos gastronómicos presentados en un mismo local nos hablan de una taquería inspirada en los puestos callejeros de la CDMX y de una cantina en donde los tequilas, mezcales y platillos compartidos alargan las conversaciones.

Casualmente este comedero no fue planeado para satisfacer la añoranza de los paisanos por un buen taco, que en Chicago son muchos, sino para conquistar los paladares de nuestros vecinos del norte que gustan de adentrarse en esos sabores rebuscados y adictivos que da la combinación de una tortilla con carne y salsa.

“Momento” se presenta sin complejos en el corazón financiero de Chicago entre edificios de acero que acogen este rincón que grita México, pero susurra estilo con una combinación de detalles pensados por la arquitecta Diana Torres.

Buscan dignificar esa cultura que huela al DF, a la capirucha, al epicentro gastronómico de nuestro país, pero sin mariachis, sombreros o colores chillantes en las paredes; un concepto revolucionario que no pide permiso para ser mexicano, pero cada detalle cuenta una historia sobre un México contemporáneo.

Al frente de los fogones está el chef ejecutivo Alexis Presche y en el horno repostero la chef Fernanda Prado y juntos han dado suerte a un festín de sabores.

Los descubrimientos

Empezamos con unas gorditas de carnitas con salsa de chile morita, para picar y abrir apetito, crujientes, con la carne achicalada, una delicia.

De allí nos fuimos al rib eye norteño montado sobre tortilla azul y copeteada con papas fritas, cabe mencionar que la masa se nixtamaliza en este lugar lo que hace que la tortilla quede elástica, suave para hacer un taco con todas de las de ley.

Un imperdible son los de “al pastor”, tan bien hechos que el mismísimo “Güero” de Boturini los envidiaría.

Ni qué decir de las “quesabirrias”: untuosas, golosas y sabrosas.

Pero también los hay de lengua y de rajas con crema y si el Glotón Fisgón que hay en ti está indeciso, puedes pedir los “cuatro santos”, un set de tacos callejeros que incluye el rib eye, el campechano, los de al pastor y la quesabirria para que no te quedes con ganas de ninguno.

De pronto en la carta resulta que no todo es Chilango y estos emprendedores incluyeron también otro de los grandes hallazgos de la gastronomía mexicana, que son los tacos de pescado rebozados de Baja California y qué en este caso están perfectamente ejecutados con su cebollita morada, guacamole y mayonesa de chipotle.

Para los que quieren tener una probada del sureste, los de cochinita pibil cumplen su cometido; así es que como decía aquel viejo comercial: “Desde Mérida hasta Ensenada y el pilón como si nada”.

Sólo que en aquel caso promocionaban baterias “Rayovac”.

Las bebidas también tienen lo suyo, hay una colección de margaritas que van desde la de tamarindo, jamaica y elote hasta la de sandía a la que Christian le llamó Rexo en honor a su perro.

Un gran final

Esta comilona no estaría completa sin el pastel de “chocolate abuelita” con todo y el molinillo incluido.

No cabe duda que la creatividad del ingenio repostero de la chef Prado provoca un momento sublime con este postre que recuerda a las mesas de antaño.

Este “Momento” habla de identidad, de cultura de migración, de orgullo mexicano y gastronomía, todo al mismo tiempo, pero además el personaje principal deja ser el taco para convertirse en la idea de un México que está exportando su cultura a Chicago.

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