La apabullante goleada de la Selección de Canadá por seis goles a cero frente a Qatar ha quedado completamente empañada por una tragedia médica de dimensiones dramáticas. El centrocampista norteamericano Ismaël Koné tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla tras sufrir una escalofriante acción que ha conmocionado al certamen. Los peores presagios de los servicios médicos se confirmaron tras las pertinentes pruebas, dictaminando que el futbolista dice adiós de forma prematura a la gran cita.
La gravedad del percance obligó al internacional a ser intervenido quirúrgicamente de urgencia debido a una dolorosa fractura de tibia y peroné. Aunque el jugador ya fue operado con éxito y ha regresado al hotel de concentración con sus compañeros, el periodo estimado de recuperación se alargará entre cuatro y cinco meses. Esta sensible baja en pleno desarrollo del torneo de la FIFA ha encendido las alarmas tácticas de su seleccionador nacional.
El eco de este infortunio ha cruzado el océano para instalarse en los despachos del Sassuolo, club propietario de los derechos federativos del talentoso volante canadiense. Sin embargo, el panorama normativo del fútbol actual contempla un mecanismo de auxilio financiero para amortiguar este tipo de contratiempos institucionales. El conjunto de la Emilia-Romaña se acogerá de forma inmediata al denominado Programa de Protección de Clubes de la Fifa.
Esta póliza de seguros internacional fue diseñada específicamente por el máximo organismo del balompié para resarcir a las entidades que prestan a sus activos. El reglamento estipula que la Fifa debe indemnizar a los equipos siempre que la dolencia de su futbolista supere la barrera de los 28 días de inactividad absoluta. La compensación económica se calcula meticulosamente sobre la base del salario fijo que percibe el deportista lesionado.
El mencionado programa de amparo tiene fijado un techo financiero máximo de siete millones y medio de euros por cada competidor afectado en competiciones oficiales. Al tratarse de una recuperación de larga duración, la escuadra italiana aspira a percibir una suma cercana al millón de euros en las próximas semanas. Esta cantidad económica resulta vital para las arcas de una institución que navega con recursos limitados en la élite.
Un balón de oxígeno financiero para un presupuesto modesto en la Serie A
A pesar de que la cifra definitiva se sitúa notablemente lejos del límite máximo fijado por la Fifa, la cuantía final se justifica por la ficha salarial moderada que posee el mediocampista en el Calcio.
Hay que recordar que el Sassuolo consolidó su valioso ascenso a la Serie A durante la pasada campaña, por lo que dispone de uno de los presupuestos más modestos de la categoría. La pérdida de su baluarte deportivo es un golpe deportivo brutal para el cuerpo técnico, pero la inyección económica paliará los gastos de su sustituto. Los dirigentes italianos ya preparan la documentación pertinente para agilizar el cobro del seguro.
El calendario de recuperación obligará a Ismaël Koné a pasar la totalidad del periodo estival trabajando junto a los fisioterapeutas en el gimnasio para acelerar los plazos de su rehabilitación. Su ausencia priva al torneo de uno de los mediocampistas con mayor proyección del continente americano en los últimos años. El combinado de los de la hoja de maple tendrá que reinventar su medular para seguir avanzando rondas sin su brújula.
Mientras el futbolista asimila el duro golpe anímico, el departamento administrativo de la FIFA ya trabaja en la tramitación del expediente para efectuar el pago correspondiente. Las duras imágenes de la fractura sobre el césped se han viralizado con rapidez, abriendo de nuevo el debate sobre el desgaste físico de los protagonistas. El Sassuolo, al menos, tendrá cubierto el sueldo de su estrella mientras dure su calvario médico.
La dirección deportiva del cuadro transalpino ya rastrea el mercado de fichajes con el objetivo de incorporar un recambio de garantías para los primeros meses de la temporada. La indemnización de la Fifa se convertirá en la principal herramienta de financiación para acometer dicha operación de urgencia antes de que cierre la ventana de pases. El fútbol muestra así su cara más amarga y burocrática en mitad de la fiesta mundialista. @mundiario