
Abrimos el tomo original del Diario de Yucatán de julio-septiembre de 1945 y no se puede menos que impresionarse por el desarrollo de los acontecimientos que tenían al mundo en vilo.
Meses antes se dio la rendición de los alemanes, y la batalla que libraban los japoneses con los norteamericanos estaba siendo encarnizada, pero nadie esperaba que el desenlace fuera de esa forma: con la bomba atómica que enterró a Hiroshima y luego a Nagasaki. Pero de una u otra forma, sirvió para poner fin a la Segunda Guerra Mundial.
El conflicto iniciado en 1939 por la osadía de un hombre como Hitler, se extendió seis largos años y, por tanto, las actividades de la Copa del Mundo fueron suspendidas. El conflicto bélico se inició en 1939 tras la invasión de Polonia, lo que obligó a la FIFA a cancelar el torneo. Gran parte de los futbolistas fueron reclutados por los ejércitos, las ligas europeas se suspendieron y los viajes internacionales se volvieron inviables.
La última se jugó en 1938 en Italia, y se sabía que la de 1942 la quería Alemania, luego de mostrar su poderío al organizar los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.
En medio del conflicto internacional, igual había intenciones de que los latinoamericanos Argentina y Brasil fueran sede, pero los altos mandos del fútbol prefirieron no jugarla. Para 1946, el mundo estaba en ruinas, recuperándose de la catástrofe, y tampoco pudo realizarse. México, lo leí en el Diario, estaba atento del acontecer, especialmente por ser el vecino de Estados Unidos, como ha pasado siempre que hay algún lío en que los hijos del Tío Sam pelean. Cada revuelta nos pone en alerta. Ahora con el asunto con Irán, por ejemplo.
Para entonces, había figuras grandes en nuestro fútbol: Luis de la Fuente, el famoso “Pirata Fuente”, era una de las estrellas, y otra, Adalberto “Dumbo” López. Para cuando se reanudó el Mundial, en 1950 en Brasil, ya no fueron llamados.
La Segunda Guerra Mundial es uno de mis temas favoritos. Devoro todo lo que sea sobre su historia, pero cuando estaba revisando el ejemplar de 1945 para esta colaboración, me quedé impresionado de la información que se publicaba. El título principal, a ocho columnas y a dos líneas en mayúsculas, daba cuenta de algo dantesco, como realmente lo fue: “Nueva arma de EE.UU. contra Japón: un proyectil de fuerza aniquilante”. Y en otra bajada, lo que hasta hoy nos sacude: “Bomba atómica descargada en ataque aéreo sobre Hiroshima”. ¡Una bomba atómica!
El mundo cambió en 1945, o desde mucho antes, sin duda. Y el Mundial no se jugó por decisiones humanas.