HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
AM 20 Jun, 2026 22:44

Cuadra: la empresa leonesa que convirtió las botas en una marca de lujo mexicano

Hermanos Cuadra Historia 260

Esta es la historia 260 de 450 que te contaremos sobre León

Héctor y Francisco Cuadra Muñoz están por celebrar 35 años de la empresa que fundaron y que hoy tiene presencia en uno de los centros comerciales más exclusivos de Estados Unidos: el Caesars Palace de Las Vegas. En México cuenta con 80 tiendas en las principales ciudades.

Cuando los hermanos hablan del mayor logro alcanzado en más de tres décadas de trabajo, no se limitan a las botas, los bolsos, las chamarras, las tiendas o las exportaciones, ni a cifras de ventas.

Nosotros no somos una marca de botas; somos una marca de lujo mexicano”, afirma Francisco Cuadra.

Así resume una historia que comenzó antes de la fundación de Cuadra, cuando los hermanos aprendieron el oficio del comercio, incursionaron en la venta de pieles exóticas, fabricaron cinturones y carteras, maquilaron botas y fueron integrando poco a poco todos los procesos para construir una empresa capaz de competir en los mercados más exigentes.

La única marca mexicana presente en Las Vegas a la altura de otras firmas de lujo extranjeras. Foto: Cortesía Cuadra

La historia también explica cómo una compañía nacida en León logró abrirse paso en un segmento dominado por marcas extranjeras.

Los años de aprendizaje

La formación empresarial de los hermanos comenzó detrás de un mostrador.

Su padre, Agustín Cuadra Suárez, llegó a León procedente de San Luis Potosí en 1936 y abrió en el centro de la ciudad el almacén La Potosina, donde vendía ropa, camisas y calzado.

La familia vivía a pocas cuadras del negocio.

“Ayudarle a mi padre en la tienda era parte de nuestra vida”, recuerda Héctor.

Aquellas horas observando a su padre terminaron por convertirse en una escuela práctica para varios de los hermanos.

Una de las fábricas de Cuadra, impecable en limpieza y orden. Foto: José Antonio Castro

Héctor estudió Ingeniería Industrial. Francisco optó por trabajar desde joven. Otros siguieron caminos distintos, pero todos —nueve hermanos— crecieron en un ambiente donde el comercio era parte de la vida familiar.

Cuando La Potosina cerró en 1976, don Agustín vendía productos agrícolas al mayoreo.

A principios de los años ochenta, la industria de la bota estaba en expansión y la demanda de pieles exóticas crecía entre los fabricantes de León.

Las pieles de cocodrilo, pitón, mantarraya, avestruz, tiburón y venado tenían gran demanda.

Jorge Cuadra, uno de los hermanos mayores, se dedicó a importar pieles exóticas para surtir a los fabricantes leoneses.

Tras concluir sus estudios y trabajar brevemente en Calzado Campanita, Héctor se incorporó al negocio con Jorge. Poco antes se había unido Fernando, otro de sus hermanos.

Héctor y Fernando se encargaban de la distribución y venta de las pieles que importaba Jorge. Pronto vieron la oportunidad de aprovechar la pedacera para fabricar cinturones y carteras en un pequeño taller de maquila de seis trabajadores.

Los productos encontraron mercado casi de inmediato.

“Todo lo vendíamos”, recuerda Francisco.

Los pedidos llegaban desde distintos destinos turísticos del país, donde los consumidores buscaban artículos distintos a los que había en cualquier tienda.

Francisco Cuadra. Foto: José Antonio Castro

Francisco: fabrica y vende

Mientras Héctor y Fernando fabricaban accesorios y distribuían las pieles importadas por Jorge, Francisco iniciaba la fabricación de botas de piel exótica.

A mediados de los años ochenta comenzó a maquilar en talleres y a recorrer el país para conseguir clientes.

“Me tocó salir a picar piedra”, recuerda.

El negocio crecía lentamente, pero le permitió conocer el mercado, identificar tendencias y desarrollar un talento que más tarde sería fundamental para Cuadra: la creatividad.

Su primer gran impulso llegó con La Zapatería Más Grande del Mundo, en 1983, instalada dentro de la Feria de León.

Sin capital suficiente para llenar un local, reunió mercancía prestada por fabricantes y maquiladores; sus hermanos le consiguieron saldos de fábricas como Botas Fox y diseñó un stand llamativo.

La estrategia funcionó. Vendió toda la mercancía.

“No tenía dinero, pero me prestaban la mercancía. Aquí fue donde hice capital porque vendía como palomitas”, recuerda Francisco.

Al año siguiente regresó con más producto y un mejor stand. Aquella experiencia le permitió ahorrar y confirmar que la creatividad es una poderosa herramienta comercial.

La unión hace la fuerza

A finales de los años ochenta los hermanos avanzaban por caminos distintos, pero complementarios.

Héctor y Fernando participaban en la fabricación de accesorios y en el desarrollo de una tenería especializada en pieles exóticas. En 1985, Francisco creó su propia marca, Pancho Botas, y nunca dejó de buscar clientes.

Jorge continuaba importando las pieles.

La oportunidad de unir esfuerzos surgió cuando el auge exportador hacia Francia y Alemania comenzó a absorber la capacidad productiva de los talleres y fábricas reconocidas de León.

Conseguir maquila para atender el mercado nacional se volvió cada vez más complicado. Como suele recordar Héctor, “gracias a los maquileros que no hacían nuestros pedidos”, él, Fernando y Francisco decidieron unirse y crear su propia fábrica.

En 1991 nació Cuadra. Reunieron fabricación de botas, curtido de pieles y, sobre todo, personal experimentado proveniente de empresas que habían cerrado.

Una marca diferente

Desde el principio, Cuadra apostó por distinguirse.

Los stands que presentaba en el Salón de la Piel y el Calzado llamaban la atención por su creatividad. Francisco estaba convencido de que el diseño era fundamental para atraer a los clientes.

La empresa creció en un mercado dominado por marcas tradicionales, pero encontró un espacio propio gracias a la innovación constante.

La devaluación de 1994 abrió una oportunidad inesperada.

Cuadra comenzó a exportar a Estados Unidos, dirigida principalmente al mercado hispano. También crearon la marca Corral para el mercado estadounidense.

Al mismo tiempo amplió su catálogo.

Las botas dejaron de ser el único producto. Llegaron cinturones, bolsas, chamarras, camisas y otros accesorios.

En 1995 inició la apertura de sus tiendas: una en Plaza del Zapato, en León, y tres en la Ciudad de México.

Cuadra ya no era únicamente una fábrica de botas.

En 2012, Grupo Cuadra amplió sus horizontes e inició la apertura de tres tiendas en algunos de los centros comerciales más prestigiados de Las Vegas: Fashion Show, The Palazzo y Caesars Palace.

Franco Cuadra y la diversificación

En 2001 Francisco exploró con éxito un nuevo segmento.

Después de recorrer distintos países europeos, llegó a una conclusión: Italia seguía marcando la pauta mundial del calzado fino para caballero.

Así nació Franco Cuadra.

“Todos los zapatos que fabricamos en Franco Cuadra son de inspiración italiana y confort mexicano”, explica.

La nueva línea permitió ingresar a cadenas como Liverpool y Palacio de Hierro y ampliar el alcance de la empresa.

En 2010 crearon la fábrica de chamarras y bolsos. La característica principal que Francisco imprimió en el diseño de los bolsos fue el trabajo artesanal.

Aprender de los mejores

Uno de los momentos más importantes para la evolución de la empresa llegó alrededor de 2010.

Cuadra trabajó para una firma francesa de lujo y participó en la fabricación de componentes para algunas de sus líneas de productos.

El proyecto no generó grandes utilidades.

Pero sí dejó algo más valioso.

Sabíamos que no íbamos a ganar dinero, pero aprendimos calidad”, recuerda Francisco.

La experiencia obligó a elevar estándares, perfeccionar procesos y adoptar prácticas que después se reflejarían en sus propias colecciones.

Los stands de Cuadra en el Salón de la Piel y el Calzado se distinguen por su creatividad. Utiliza figuras talladas en madera que pueden considerarse obras de arte. Foto: Cortesía Cuadra

El lujo mexicano

Treinta y cinco años después de su fundación, Héctor y Francisco observan una empresa muy distinta a la que iniciaron.

La marca tiene presencia en Estados Unidos y planea llegar a Europa.

Para Francisco, sin embargo, el verdadero logro es otro.

Haber demostrado que una empresa nacida en León puede competir en el segmento del lujo.

“Hay una gran confusión con eso. Nosotros no somos una marca de botas; somos una marca de lujo mexicano”.

Mientras tanto, la siguiente generación comienza a incorporarse al negocio bajo esquemas de profesionalización y gobierno corporativo.

Francisco dedica cada vez más tiempo al diseño, la actividad que más disfruta.

Sigue observando escaparates, revisando tendencias y desarrollando nuevos productos.

Después de 35 años, conserva la misma convicción que lo acompañó desde aquellos días en La Zapatería Más Grande del Mundo.

“Si haces las cosas con pasión, el dinero llega solo… un día pensé: tengo que ser el Ferragamo del mundo”.

En 2022, Francisco recibió el máximo reconocimiento de la industria del calzado: el San Crispín de Oro.

En el 2022, Francisco Cuadra recibió el máximo reconocimiento de la industria del calzado: San Crispín de Oro. Su mayor talento es la creatividad y su trabajo constante. Foto: Cortesía Cuadra

El éxito de Cuadra, “es el talento, es la gente, quien mantiene limpia la fábrica, todos,  hasta el agente de ventas, todos sumamos. La gente hace la diferencia”, afirma Francisco.

Orgullo de Grupo Cuadra

Para la gerente de Diseño, Norma López Muñoz, quien tiene 18 años en Cuadra, su trabajo sigue siendo apasionante, especialmente por los detalles artesanales de cada producto: “pintar, tejer a mano y pensar que va a otra parte del mundo”.

Mi jefe —Francisco Cuadra— me hace ver mucho los detalles. No hacemos solamente productos, sino productos que reflejan el alma de cada uno de nosotros”.

Norma López Muñoz, gerente de Diseño. Foto: Arcelia Becerra

Edgar Carrillo, director de Manufactura de Botas Cuadra, afirma que el corazón de la marca es el talento de los colaboradores de la empresa.

Paolo Bortolan asumió hace un año la dirección de Grupo Cuadra y comparte:

“Somos una compañía única. Cuando entré a trabajar aquí, mi primer sentimiento fue de orgullo”.

Paolo Bortolan, director de Grupo Cuadra. Foto: Arcelia Becerra

Actualmente, Cuadra desarrolla nuevos productos.

“Queremos ser líderes en términos de imagen, de un negocio bonito, limpio y sano”.

Paolo afirma que todas las empresas enfrentan el gran reto de incorporar nuevas tecnologías en sus procesos de organización.

“Estamos hablando de inteligencia artificial. El desafío es lograr que una industria que parece muy madura se convierta en una industria de punta en el uso de la tecnología”.

DAR

En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.

Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:

Cuéntanos tu historia

Clic aquí para leer más historias.

Contenido Patrocinado