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Mundiario 21 Jun, 2026 07:00

Santa Minia, mucho más que una romería: la fuerza de una tradición que sigue vertebrando Galicia

La concesión de la declaración de Festa de Interese Turístico de Galicia a la romería de Santa Minia supone mucho más que un reconocimiento administrativo. Constituye, en realidad, la confirmación oficial de una evidencia que miles de gallegos conocen desde hace generaciones: que Brión (A Coruña) alberga una de las expresiones más singulares y vivas de la cultura popular gallega.

Las grandes romerías forman parte del ADN colectivo de Galicia. Son espacios donde la religión, la tradición, la convivencia y la identidad se entrelazan de una manera difícil de encontrar en otros lugares de Europa. Santa Minia pertenece a esa categoría de celebraciones capaces de sobrevivir al paso del tiempo sin perder su significado original y, al mismo tiempo, adaptarse a las transformaciones de la sociedad contemporánea.

La romería de Santa Minia reúne cada año a miles de personas en una de las celebraciones más arraigadas de Galicia. Tradición religiosa, patrimonio histórico, cultura popular e inclusión conviven en una fiesta con más de siglo y medio de historia

Cada mes de septiembre, las calles de Brión se convierten en escenario de un fenómeno que trasciende la propia dimensión festiva. Miles de personas llegan desde distintos puntos de Galicia para participar en una celebración que combina devoción religiosa, encuentros familiares, actividad económica y una intensa programación cultural. La presencia de grupos de música tradicional, charangas, bandas de gaitas, grandes orquestas y actividades escénicas convierte al municipio en un auténtico escaparate de la cultura popular gallega.

Pablo Lago Sanmartín, alcalde de Brión (A Coruña). / Concello de Brión Pablo Lago Sanmartín, alcalde de Brión (A Coruña). / Concello de Brión

La declaración ahora obtenida reconoce también el esfuerzo realizado durante los últimos años por el concello gobernado por el alcalde Pablo Lago y por numerosos vecinos para documentar y poner en valor el alcance de la romería. La movilización social que acompañó la candidatura, respaldada por más de un millar de firmas, refleja hasta qué punto Santa Minia forma parte de la memoria colectiva de la comarca.

Pero la importancia de esta celebración no se entiende únicamente desde la dimensión festiva. Su arraigo hunde sus raíces en una historia que conecta directamente con algunos de los episodios más significativos del pasado gallego. La presencia de las Torres de Altamira, símbolo de la nobleza medieval y escenario de las revueltas irmandiñas, forma parte del paisaje histórico de Brión. La tradición sostiene que piedras procedentes de aquella fortaleza fueron empleadas para levantar la capilla de Santa Minia, estableciendo un vínculo físico y simbólico entre la historia del territorio y la devoción popular.

La propia figura de la santa añade una dimensión singular a la romería. Minia, joven mártir cristiana de origen romano, llegó a Brión en el siglo XIX cuando sus reliquias fueron trasladadas a la localidad. Desde entonces, la devoción creció hasta convertir el santuario en uno de los principales centros de peregrinación popular de Galicia. Generaciones enteras han acudido a pedir protección, salud o ayuda en momentos difíciles, consolidando una tradición que ha atravesado guerras, cambios políticos y profundas transformaciones sociales.

Santa Minia, en su capilla de Brio?n (A Corun?a). / Mundiario Santa Minia, en su capilla de Brio?n (A Corun?a). / Mundiario

Una de las claves de la vitalidad de Santa Minia reside precisamente en su capacidad para integrar realidades distintas. La celebración mantiene intacto su núcleo religioso mediante novenas, procesiones y oficios litúrgicos, pero al mismo tiempo incorpora propuestas culturales y sociales que dialogan con la Galicia del siglo XXI. La presencia de festivales internacionales, actividades familiares y espacios de atención a la diversidad demuestra que tradición y modernidad no son conceptos incompatibles.

Ese equilibrio resulta especialmente valioso en una época marcada por la uniformización cultural. Frente a un ocio cada vez más globalizado, las romerías gallegas continúan ofreciendo una experiencia profundamente ligada al territorio, a la lengua, a la música y a las formas de convivencia heredadas de generaciones anteriores. Son celebraciones que no solo entretienen: también transmiten memoria colectiva.

Brio?n, en el di?a de Santa Minia. / Mundiario Brio?n, en el di?a de Santa Minia. / Mundiario

La declaración de Festa de Interese Turístico de Galicia puede contribuir además a reforzar la proyección exterior de Brión. El reconocimiento favorecerá previsiblemente una mayor visibilidad turística y cultural, con efectos positivos para la hostelería, el comercio local y el conjunto de la economía municipal. Pero el verdadero valor de Santa Minia no radica únicamente en su capacidad de atraer visitantes, sino en haber conseguido conservar su autenticidad.

En un tiempo en el que muchas fiestas populares corren el riesgo de convertirse en simples productos turísticos, la romería de Santa Minia sigue siendo, ante todo, una celebración de la comunidad. Un lugar donde la fe, la cultura, la historia y la convivencia continúan encontrándose cada 27 de septiembre. Y quizá sea precisamente esa mezcla la que explique por qué, más de siglo y medio después de la llegada de la santa a Brión, la romería sigue convocando a miles de personas alrededor de una misma tradición compartida. @mundiario

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