Se acercan vencimientos fatídicos o plazos fatales, no en términos del sentido literal de la palabra, sino en cuanto a que son fechas que inexorablemente llegarán y en las que se deben cumplir acuerdos relacionados al T-MEC, su renegociación y renovación, o cancelación en su caso. Y las decisiones que ahí se tomen tendrán un fuerte impacto en México, en Chihuahua y en Juárez, si ese impacto es negativo o positivo dependerá totalmente del sentido de esas decisiones.
El comercio exterior mexicano puede dividirse en dos grandes etapas: antes y después del TLCAN. Desde 1994, la economía mexicana se integró profundamente con Estados Unidos y Canadá, convirtiéndose en una de las plataformas manufactureras y exportadoras más importantes del mundo. Chihuahua y particularmente Juárez fueron de las regiones que más se beneficiaron de este proceso, aunque también quedaron expuestas a los riesgos derivados de una excesiva dependencia del mercado estadounidense. Revisemos pues, aunque sea someramente, los antecedentes del importante momento que hoy vivimos.
Del TLCAN al T-MEC: cronología de una integración económica. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA) fue firmado por México, Estados Unidos y Canadá, entró en vigor el 1 de enero de 1994. Su objetivo fue eliminar gradualmente aranceles y barreras comerciales entre los tres países. Entre 1994 y 2008 se eliminaron prácticamente todos los aranceles relevantes para el comercio regional.
Renegociación. En 2017, durante el primer mandato de Donald Trump, Estados Unidos impulsó una renegociación argumentando que el TLCAN favorecía excesivamente a México y contribuía al déficit comercial estadounidense. El nuevo acuerdo fue firmado el 30 de noviembre de 2018. El Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC o USMCA) sustituyó formalmente al TLCAN el 1 de julio de 2020.
Las principales novedades incluyeron: a) Reglas de origen más estrictas para la industria automotriz, b) Nuevas disposiciones laborales, c) Capítulos sobre comercio digital, d) Mecanismos de revisión periódica, e) Fortalecimiento de la protección de propiedad intelectual. Cuando inició el TLCAN en 1994, las exportaciones mexicanas rondaban los 60 mil millones de dólares anuales.
Treinta años después, México supera los 600 mil millones de dólares anuales en exportaciones, convirtiéndose en uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Diversos análisis coinciden en que el comercio trilateral se multiplicó varias veces desde la entrada en vigor del TLCAN.
La certidumbre jurídica proporcionada por el TLCAN atrajo enormes flujos de inversión extranjera directa hacia: a) Manufactura automotriz, b) Electrónica, c) Dispositivos médicos, d) Aeroespacial, e) Logística y transporte. México se consolidó entonces como una plataforma exportadora para el mercado norteamericano.
La expansión manufacturera generó millones de empleos directos e indirectos, particularmente en la industria automotriz, la maquiladora de exportación, electrónica, dispositivos médicos y en general logística fronteriza, sin embargo, el beneficio fue desigual entre regiones y sectores, con importantes rezagos en el sur del país.
Chihuahua: uno de los grandes ganadores del tratado. Pocas entidades federativas dependen tanto del comercio exterior como Chihuahua. Actualmente el estado se mantiene entre los mayores exportadores del país y, en diversos trimestres recientes, ha ocupado el primer lugar nacional.
Exportaciones. En el segundo trimestre de 2025, Chihuahua registró aproximadamente 26.2 mil millones de dólares en exportaciones trimestrales. Datos recientes muestran exportaciones estatales superiores a los 76 mil millones de dólares anuales. Chihuahua ha acumulado más de 42 mil millones de dólares de inversión extranjera desde finales de los años noventa y continúa captando capital internacional.
Empleo. La manufactura exportadora es el principal motor económico estatal. Un estudio de la región fronteriza encontró que alrededor del 78 por ciento del empleo asociado a exportaciones en Chihuahua está vinculado a la manufactura.
La tasa de desempleo estatal se ha mantenido entre las más bajas del país, alrededor de 2.6 por ciento en 2024. Si existe una ciudad mexicana cuya historia económica esté ligada al TLCAN y al T-MEC, esa es Juárez.
Nuestra ciudad concentra cientos de plantas maquiladoras, cadenas de suministro automotrices, producción electrónica, dispositivos médicos, logística internacional, entre muchas otras actividades y sectores. Gran parte de las exportaciones de Chihuahua y de México se originan o pasan por Juárez.
La economía juarense depende fuertemente de la industria manufacturera de exportación. Se estima que cientos de miles de empleos directos e indirectos están relacionados con empresas que exportan a Estados Unidos bajo el marco del TLCAN y posteriormente del T-MEC.
El T-MEC estableció un mecanismo novedoso: una revisión obligatoria cada seis años. La primera revisión formal está programada para julio de 2026, es decir, el próximo mes. Actualmente ya existen rondas de negociación entre Estados Unidos y México sobre diversos temas.
Entre los asuntos más controvertidos destacan:
Industria automotriz: Estados Unidos busca incrementar el contenido regional y particularmente el contenido estadounidense en los vehículos producidos en Norteamérica. Energía: Persisten disputas relacionadas con la política energética mexicana y la participación de empresas privadas extranjeras. Agricultura: Continúan los desacuerdos sobre maíz transgénico, etanol y acceso a mercados agrícolas. Reglas de origen: Washington pretende endurecer los requisitos para evitar que componentes asiáticos entren indirectamente al mercado norteamericano. ¿Está en riesgo el T-MEC? Sí, existe incertidumbre política, objetivamente sí está presente el factor político y diplomático porque, recientemente, Donald Trump ha realizado declaraciones cuestionando la utilidad del acuerdo y ha sugerido cambios profundos durante la revisión de 2026.
Sin embargo, incluso si no hubiera consenso total en la revisión, el acuerdo no desaparece automáticamente. El diseño jurídico del T-MEC contempla mecanismos que podrían mantenerlo vigente hasta 2036 mientras continúan las negociaciones o mientras se disuelve por completo.
¿Qué ocurriría si desapareciera el T-MEC? Las consecuencias serían severas:
Se calcula que entre 2.5 y 3 millones de empleos manufactureros directos se perderían y alrededor de 6 o 7 indirectos. Caída de ingresos por comercio exterior, ya que Estados Unidos absorbe aproximadamente cuatro quintas partes de las exportaciones mexicanas por lo que la imposición de nuevos aranceles afectaría directamente la competitividad nacional. La incertidumbre jurídica reduciría significativamente nuevos proyectos industriales. Probablemente aumentaría la volatilidad cambiaria y financiera.
México enfrentaría una desaceleración importante debido a su elevada integración con el mercado estadounidense.
¿Qué ocurriría específicamente en Chihuahua y Juárez? Aquí es donde el impacto sería más visible. En el estado los sectores más afectados serían el automotriz, la electrónica, el equipo eléctrico, dispositivos médicos, entre otros. Una disminución significativa de exportaciones provocaría menor producción industrial, menor captación de inversión, pérdida de empleos manufactureros, menor recaudación estatal.
Juárez sería probablemente una de las ciudades mexicanas más vulnerables ante una ruptura del acuerdo, porque nuestra economía depende directamente del mercado estadounidense, gran parte de los empleos formales están ligados a exportaciones, nuestras cadenas de suministro son transfronterizas y operan bajo esquemas "just in time".
Una reducción del comercio fronterizo significa cierres parciales de plantas, congelamiento de inversiones, pérdida de empleo, menor actividad logística y aduanera, desaceleración del sector inmobiliario industrial, entre otras consecuencias negativas.
Treinta años después de la entrada en vigor del TLCAN, resulta difícil imaginar la economía mexicana sin la integración comercial norteamericana. El T-MEC no sólo regula el comercio; se ha convertido en la columna vertebral de la manufactura mexicana. Chihuahua y Juárez representan quizá el mejor ejemplo de esa transformación.
La revisión de 2026 constituye el momento más importante para el acuerdo desde su entrada en vigor en 2020. Aunque el escenario más probable es una renegociación parcial y no una cancelación total, la incertidumbre política en Estados Unidos obliga a México a prepararse para distintos escenarios. Para Chihuahua y Juárez, el desafío es particularmente relevante: pocas regiones del país tienen tanto que ganar con la continuidad del T-MEC, pero también pocas tendrían tanto que perder si la integración económica norteamericana se debilitara.