Ante los beneficios y estímulos fiscales que el gobierno otorga año tras año a diversos contribuyentes, el erario dejó de percibir más de lo que gastó en inversión física en el 2025, de acuerdo con un estudio de Oxfam México.
En el informe “¿Incentivos para quién? Renuncias recaudatorias que subsidian a los más ricos”, la organización señaló que en el 2025 las llamadas renuncias recaudatorias fueron de 1.58 billones de pesos, lo que representó 4.4% del Producto Interno Bruto (PIB).
Este monto es mayor a lo que el gobierno de Claudia Sheinbaum gastó, en el mismo año, en inversión física, uno de los rubros importantes para detonar la actividad económica. En total, en el 2025 el gasto en infraestructura fue de 770,199 millones de pesos, lo que representó 2.2% del PIB.
“En el 2025, las renuncias recaudatorias representaron un monto equivalente a 4.4% del PIB, aproximadamente 1.58 billones de pesos, una cifra superior a la inversión pública y varias veces mayor que los presupuestos de instituciones clave para el desarrollo social, la igualdad de género y la protección ambiental”, agregó Oxfam.
La organización añadió que estas renuncias recaudatorias operan con niveles de supervisión y rendición de cuentas muy inferiores a los del gasto público convencional, ya que se sabe poco sobre quiénes son los que reciben los beneficios, así como los resultados económicos y sociales.
Explicó que estas renuncias, a diferencia del gasto público, no están plenamente sujetas a mecanismos de control democrático, ya que no se discuten en el Congreso y carecen de una evaluación de desempeño, además de no contar con esquemas de rendición de cuentas: no hay mecanismos de revisión ni obligación de presentar evidencias de que cumplen con la finalidad que justifica su existencia.
“Las renuncias recaudatorias también son una forma de gasto público, pues reflejan los objetivos de los gobiernos en forma de recursos orientados para unos u otros fines (...) constituyen una especie de presupuesto paralelo que funciona como herramienta de política pública”.
Ante ello, Oxfam México propuso revisar estos gastos fiscales para garantizar que sean progresivas, transparentes y estén sujetas a control democrático y revisiones.
Regresividad, concentración y opacidad
Las renuncias recaudatorias o gastos fiscales son aquellos ingresos que el gobierno deja de percibir al otorgar tratamientos fiscales, con lo que ciertos sectores o contribuyentes pagan menores tasas de impuestos e, incluso, exentan su pago.
No obstante, desde hace años se ha señalado que varios de estas renuncias benefician, principalmente, a sectores de mayores ingresos o grandes empresas para disminuir el pago de sus impuestos.
De acuerdo con Oxfam, en el 2025 casi 75 de cada 100 pesos de deducciones personales de ISR se concentraron en 10% de los hogares con mayores ingresos en el país. En tanto, 80 de 100 pesos de las deducciones empresariales para la compra de vehículos se concentraron en 10% de las empresas más grandes.
“Algunos de estos mecanismos operan como subsidios indirectos para grandes corporaciones o favorecen dinámicas de especulación inmobiliaria. Su evolución histórica también revela que responden a decisiones políticas más que técnicas”, agregó la organización.