A la luz del último Índice de Transición Energética, ETI, del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), la transición energética de Colombia, una bandera del Gobierno del presidente Gustavo Petro, no parece avanzar y su administración está a menos de 50 días de terminar. Según el ranking, el país se ubicó en el puesto 43 en la edición 2026, es decir, cayó cinco casillas frente a 2025 e incluso bajó ocho lugares desde el indicador del 2022.
Este ranking evalúa el desempeño del sistema en temas de seguridad energética, sostenibilidad y equidad. Entre los puntos clave para el puntaje está la preparación para la transición o los fundamentos que permiten el progreso a lo largo del tiempo, incluyendo políticas, infraestructura, financiamiento, innovación y capital humano.
Este resultado cae como un baldado de agua fría para el sector, que ya prendió las alarmas. Natalia Gutiérrez, presidente del Consejo Gremial, afirmó que, aunque Colombia mantiene fortalezas importantes “gracias a una matriz eléctrica mayoritariamente hídrica, el informe advierte señales que el país no debería ignorar como una menor estabilidad regulatoria, mayores desafíos de ejecución y riesgos crecientes para la seguridad energética”.
Gutiérrez insistió que la fortaleza sigue siendo tener una de las matrices eléctricas más limpias del mundo.
El ranking, con el cual se realiza un seguimiento de los sistemas energéticos en 120 países utilizando 44 indicadores, es liderado por países europeos. Suecia lidera con un puntaje de 75.3 este año, lo que refleja un aumento de 4% frente a 2017; Finlandia y Dinamarca, con 74.1 y 72.6, respectivamente. Países como Estonia, Noruega, Suiza y Letonia, están por encima de 70 en el puntaje. Para Gutiérrez el informe es contundente y muestra que la transición energética requiere más que metas en Colombia de cara a su materialización; “requiere infraestructura, redes de transmisión, almacenamiento, capacidad institucional, financiamiento y estabilidad regulatoria”, concluyó.