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El Economista 23 Jun, 2026 09:05

Agua mineral: Los mitos y verdades detrás de la bebida que divide opiniones

La escena es común en cualquier restaurante. Mientras unos piden agua natural, otros optan por agua mineral convencidos de que ayuda a la digestión, acompaña mejor los alimentos o simplemente ofrece una sensación más refrescante. Sin embargo, pocas bebidas generan tantas dudas como ésta.

¿Produce piedras en los riñones? ¿Engorda? ¿Descalcifica los huesos? ¿Es mejor que los refrescos? ¿Puede sustituir al agua simple? Estas preguntas han acompañado al agua mineral durante décadas y, aunque muchas de ellas nacieron como creencias populares, hoy la evidencia científica permite separar los mitos de las realidades.

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En México, donde el consumo de bebidas carbonatadas forma parte de la cultura gastronómica, el agua mineral se ha convertido además en una alternativa para quienes buscan reducir el consumo de refrescos sin renunciar a las burbujas. 

¿El agua mineral engorda?

El agua mineral natural contiene agua y minerales disueltos como calcio, magnesio, sodio o bicarbonatos. No aporta calorías, grasas, proteínas ni carbohidratos.

La confusión suele surgir porque muchas personas la asocian con bebidas gasificadas saborizadas o refrescos. Sin embargo, mientras el agua mineral natural tiene cero calorías, un refresco tradicional puede aportar entre 120 y 180 calorías por envase.

De hecho, diversos especialistas consideran que sustituir refrescos por agua mineral puede ser una estrategia útil para reducir la ingesta de azúcares añadidos. 

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Agua con gasFreepik

El gran mito: ¿provoca piedras en los riñones?

No existe evidencia científica que demuestre que el agua mineral genere cálculos renales en personas sanas. Al contrario, mantenerse bien hidratado es una de las principales recomendaciones médicas para prevenir la formación de piedras.

La creencia podría estar relacionada con el contenido mineral de estas aguas, especialmente calcio y magnesio. Sin embargo, la cantidad presente en la mayoría de las aguas minerales comerciales es insuficiente para provocar cálculos.

Los especialistas coinciden en que factores como la genética, la baja hidratación, el exceso de sodio, algunas enfermedades metabólicas y determinados hábitos alimenticios tienen mucho más peso en la aparición de piedras renales. 

¿Es mala para los huesos?

Otro mito que persiste desde hace años señala que las bebidas con gas "roban" calcio de los huesos.

La realidad es que esta relación se encontró principalmente en estudios sobre refrescos de cola, debido a ingredientes como el ácido fosfórico y no por las burbujas en sí mismas.

El agua mineral carbonatada no ha demostrado afectar negativamente la salud ósea. Incluso algunas variedades aportan calcio y magnesio, minerales relacionados con la salud de huesos y músculos. 

Algunas investigaciones han encontrado que ciertas aguas minerales ricas en bicarbonatos pueden favorecer la digestión y ayudar a aliviar molestias leves como sensación de pesadez después de las comidas.

Además, las burbujas pueden estimular la producción de jugos gástricos y generar una sensación refrescante que muchas personas asocian con una mejor digestión.

Sin embargo, no se trata de una medicina ni sustituye tratamientos para enfermedades gastrointestinales. 

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Agua con gasFreepik

El dióxido de carbono que genera las burbujas puede producir sensación de distensión abdominal en personas sensibles, especialmente quienes padecen gastritis, colon irritable o reflujo gastroesofágico.

Por esta razón, algunas personas se sienten cómodas consumiéndola durante las comidas, mientras que otras prefieren evitarla. La clave está en la tolerancia individual.

¿Puede sustituir al agua natural?

Desde el punto de vista de la hidratación, el agua mineral hidrata prácticamente igual que el agua simple. Ambas cumplen la misma función básica para el organismo.

Sin embargo, algunos especialistas recomiendan que la mayor parte del consumo diario de líquidos siga proviniendo del agua natural, especialmente en personas que deben controlar el consumo de sodio.

La recomendación general sigue siendo mantener una hidratación adecuada independientemente de que el agua sea natural o mineral. 

La bebida que encontró un lugar en la mesa mexicana

Mucho antes de que existieran las tendencias de bienestar y las bebidas funcionales, el agua mineral ya formaba parte de la cultura gastronómica mexicana. Se convirtió en acompañante habitual de mariscos, carnes asadas, antojitos y coctelería.

Hoy también vive una nueva etapa. Para muchos consumidores representa una alternativa más saludable frente a refrescos y bebidas azucaradas. Para otros, simplemente es una cuestión de gusto.

Lo cierto es que, detrás de los mitos, la evidencia científica apunta a una conclusión sencilla: el agua mineral no engorda, no provoca cálculos renales en personas sanas y tampoco daña los huesos. Como ocurre con la mayoría de los alimentos y bebidas, el beneficio o riesgo depende más de la cantidad consumida, las condiciones de salud de cada persona y el contexto general de la alimentación.

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