HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
El Diario 22 Jun, 2026 17:07

Cruz Pérez Cuéllar: el peso de los hechos

En política abundan los discursos, pero escasean los resultados que sobreviven al ruido. En Ciudad Juárez, durante los últimos ocho meses, he visto a Cruz Pérez Cuéllar moverse con una lógica distinta a la de muchos aspirantes: menos estridencia, más presencia; menos adorno, más territorio. Esa sobriedad, que a veces se confunde con frialdad, en su caso parece ser una forma de gobierno y también una manera de construir poder: dejar que hablen las obras, los recorridos y las decisiones antes que la retórica.

Como periodista y testigo de esta etapa, me parece que uno de sus rasgos más visibles es su capacidad de trabajo. No es un político que gobierne desde la distancia ni que se refugie en el protocolo. Esa presencia, sostenida en el tiempo, ha sido una constante de su administración, que además ha hecho de las cruzadas territoriales y del presupuesto participativo una vía para escuchar y responder a la ciudadanía.

Escuchar, precisamente, es otro de sus atributos más reconocibles. No significa que resuelva todo, pero sí que entiende la política como una relación de ida y vuelta. En una ciudad tan compleja como Juárez, eso no es menor. Aquí la gente suele desconfiar de los discursos largos y de las promesas que no aterrizan. Por eso importa más ver una calle rehabilitada, una patrulla nueva, una colonia atendida o una gestión que avanza, que escuchar una lista interminable de intenciones. Su estilo, con frecuencia sobrio, apuesta por esa lógica: hechos por encima de adjetivos.

A esa capacidad de trabajo se suma una notable aptitud para la concertación y el liderazgo, dos cualidades que en política pesan tanto como la cercanía con la gente. A lo largo del tiempo, Cruz Pérez Cuéllar ha recorrido ya en varias ocasiones los 67 municipios del estado, lo que le ha permitido conocer de primera mano las realidades distintas de Chihuahua y tejer interlocución con actores diversos, sin perder contacto con la base territorial. Esa constancia habla de su tenacidad, pero también de una honestidad política que se percibe en la forma en que encara los compromisos: sin excesos, sin simulaciones y con la convicción de que gobernar exige escuchar, acordar y cumplir.

Se perfila así un contraste con otra opción política que se nota más aspiracional a los likes que a los indicadores, más preocupada por la imagen en redes que por obras que transformen la vida diaria. Es la diferencia entre una política de resultados y una de espectáculo: entre quien construye desde el territorio y quien se construye desde la pantalla. Chihuahua necesita un político que entienda que el norte de México ya no puede ser visto como un territorio periférico.

También hay que decir que el gobierno de Pérez Cuéllar ha sabido capitalizar una idea muy poderosa en Juárez: la cercanía. No sólo como recurso político, sino como método. Eso explica en parte por qué hoy su nombre aparece ya no sólo asociado a la presidencia municipal, sino al siguiente escalón de la disputa por Chihuahua.

Su próximo paso, después de solicitar licencia para buscar la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación en el estado, confirma que su proyecto dejó de ser estrictamente local. Y aquí conviene observarlo con seriedad: si aspira a la gubernatura en 2027, no sólo necesitará estructura y respaldo político; también tendrá que sostener el mismo nivel de eficacia que presume en Juárez, pero ahora frente a todo Chihuahua. Esa será su verdadera prueba.

Juárez necesita un gobernador que no olvide a Juárez, como lo hicieron los anteriores. Alguien que entienda que la frontera no es un apéndice del estado, sino su corazón económico y social. Cruz Pérez Cuéllar llega con esa convicción: que el fin del olvido de esta región comienza cuando quien gobierna conoce de cerca sus problemas, sus ritmos y sus demandas.

Porque una cosa es administrar la frontera con disciplina y otra muy distinta es convertir esa experiencia en una oferta estatal convincente. Cruz Pérez Cuéllar llega a esa ruta con activos visibles: trabajo, constancia, contacto con la gente y una narrativa de resultados. Pero también con el desafío de demostrar que esa fórmula puede trascender Juárez sin perder autenticidad. En tiempos de sobreexposición y promesas infladas, su apuesta por la sobriedad puede ser una ventaja. Al final, en política como en periodismo, el tiempo siempre pone cada cosa en su lugar.
Contenido Patrocinado